El tema sigue caliente, y se agradece que un lector de El País hiciera la pregunta al gran Jon Lee Anderson. Consultado por el bochornoso suceso del periodista de The New York Times -que plagió a otro medio y a una agencia de noticias-, el curtido reportero expresó su opinión-consejo para los periodistas en ejercicio y en formación sobre esa tendencia a no citar, ignorar la fuente o copiar deliberadamente. Allí va:
Esto suele ocurrir cada cierto tiempo. Ningún medio está a salvo de esto. Obviamente, hay deshonestos en todas las profesiones. Muchas veces los periodistas no son deliberadamente deshonestos, sino que están siempre levantando información y material de sustento a su información propia, como trasfondo. Van a wikipedia, citas de otros, y medios, para ensamblarlo en su artículo. A veces se olvidan de citar, si es un olvido es un crimen menor. A veces, los periodistas piensan haber escrito algo y se olvidan de que lo tomaron prestado. Con internet, se les escapa. Pudieron pegar días atrás y parece ser el lenguaje de uno, cuando no lo es, cortó y pegó lo de otro. Es cada vez más frecuente. El periodismo se nutre de párrafos prestados, pero por eso mismo es importante que uno esté al tanto de los viejos e intente fiscalizarse a uno mismo, con lenguaje propio. Con un periodista que no presta atención a su propia prosa, puede pasar. Con un lenguaje propio, no se da. Una segunda garantía es tener un trabajo cercano con editores, discutiendo, con comentarios en la redacción. En la práctica, siempre se trabaja con presión y apuros. Hay plagio accidental, es de lo que hablo, pero es obvio que hay también plagio “patológico”, no sé si es el caso del que hablamos, pero sería otro síndrome.
Lee la entrevista que le hicieron los internautas en El País aquí. Un lector le preguntó sobre Twitter y Facebook.





















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