No se trata de dinero y tampoco me creo la mentadísima excusa de “no hay tiempo”. El gran problema de muchos de los periodistas es la falta de curiosidad en todos los niveles. Por suerte, hay un grupo que conserva, cosecha y multiplica su interés por descubrir, indagar, buscar (virtudes de los que estamos en este oficio).
1. Falta curiosidad para investigar. Hay conformismo por lo primero que asoma de un caso, y se acabó. Una vez que se publica la historia se olvidan de todo. No hay un interés personal por hacer seguimiento. “Ya no lo estoy viendo yo”, te responden. O algo peor: “Estoy haciendo otras cosas”.
2. Falta de curiosidad para saber qué reacciones genera tu historia. Esperan la llamada que no llega de felicitación o réplica y no revisan los comentarios que, por ejemplo, su artículo o reportaje puede tener en la propia web del medio.
3. Falta de curiosidad para usar un smartphone. “Yo lo uso solo para hablar por teléfono… ah, escucho música y tomo fotos”, me dijo un colega que tenía el privilegio -porque lamentablemente es así- de haber recibido de su medio un teléfono inteligente con acceso a internet. “Mientras no me digan que lo use para otra cosa yo no me entero. Ni siquiera he averiguado para qué sirven todos esos botones”, comentó, tras agregar que nada tenía de geek. Pero, ¿acaso hay que serlo?
4. Falta de curiosidad para indagar qué pasa en su ciudad. Las historias locales no parten muchas veces de lo que el periodista descubre en el trayecto -pequeño o extenso- de casa a la redacción o de casa hacia cualquier parte. “Cuando voy en el taxi estoy escuchando música. Por eso no me percató de nada”, respondió un colega cuando se le preguntó si en su zona habían obras municipales que generaban caos vehicular. No pocos alumnos del último año de comunicaciones me respondieron cierta vez: “En mi distrito no pasa nada”. ¿Nada?
5. Falta de curiosidad para averiguar el impacto de las redes sociales y los blogs en el periodismo y las comunicaciones. “¿Crees que me alcanza el tiempo?”, preguntan, mientras abandonan por un momento el MSN, el cual sí los acompaña en su trabajo diario. En el peor de los casos te responden que “es cosa de chicos”, algo inútil o una “pérdida de tiempo”.
6. Falta de curiosidad para saber qué están haciendo sus organizaciones en los medios sociales. Y resulta que diarios, canales de televisión y radios ya están en las redes sociales, pero cuando le preguntas a este tipo de periodista cómo es el trabajo de su medio, por ejemplo, en Facebook, te responde que no sabe. “Creo que cuelgan links”, acota, como para llevarte a pensar hasta qué punto pueden estar desconectados del nuevo escenario.
7. Falta de curiosidad para aprovechar el potencial de Internet y sus recursos gratuitos. A estas alturas lo más que saben es ‘googlear’ a ciegas, lo cual retrasa el trabajo diario. Ocurre a menudo que un redactor cita un estudio desactualizado y cuando preguntas de dónde lo sacó responde “Google”. A veces hay tiempo para que un compañero-editor- jefe le muestre lo básico (Búsqueda avanzada).
8. Falta de curiosidad para aprender en línea y gratis. Hay numerosos programas de capacitación para periodistas en Internet, sin embargo, el desinterés los lleva a no aprovechar muchas de estas oportunidades que, además, suelen ser gratuitas.
Gracias a Zarella Sierra por sus sugerencias y ojo crítico.
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Muy cierto lo que se comenta en esta nota, yo soy periodista, trabajo en Monterrey, Nuevo León, México y a veces la rutina te lleva a perder ese deseo de indagar más, sobre todo en una Ciudad como en la que vivo en el que día a día se ha convertido en asesinatos del crimen organizado, balaceras etc… Sí, como periodistas jamás debemos perder el instinto de la curiosidad y la investigación!!!! Muy Buena página, me encanta!!!
La observación es real y triste. El periodismo en Perú por ejemplo no desempeña su verdadera función. Ello conlleva a que el que la ejerce no necesite utilizar los elementos básicos y menos la creatividad y la tecnología. En ese aspecto estamos quedados. La pregunta es ¿Donde están aquellos apasionados por la carrera, pienso ya no quedan y si los hay están impedidos de ser seguidos en los medios principales.
A muchos periodistas nos falta mucha calle y nos sobra redacción. Yo lo descubrí cuando me mudé a Camboya, donde la mayor parte de la información no está en internet, y estás obligado a moverte mucho. Está claro que la información que se consigue no es la misma y yo creo que en general se obtiene una información mejor yendo a hablar con las voces que normalmente no son escuchadas. Yo ahora puedo hacer eso porque no tengo a un jefe detrás de mí pidiéndome cuatro páginas diarias, como me pasaba en España, aunque los periodistas también tenemos parte de culpa porque ni siquiera nos quejamos.
A muchos periodistas les falta amor a su profesión, no la respetan y no saben de ella. Trabajan para y por el cheque semanal, quincenal o mensual. Con esta cultura generalizada qué podrán lograr los medios y qué blogs, twitts y FB podrán desarrollar estos ejemplares faltos de curiosidad… Felicitaciones por la aportación
No hay más remedio que encajar la autocrítica, tiene mucho de verdad. Sólo echaría un capote a los compañeros en dos cosas: no siempre la queja de la “falta de tiempo” es una excusa. Como apunta Laura en los comentarios, tienen a muchos redactores quemados a base de tener que “rellenar” cuatro páginas diarias (o las que sean). Eso abotarga a cualquiera.
Sólo una réplica a Claudia: POR SUPUESTO que el periodista trabaja por su cheque. Es un oficio, no un hobby. De hecho, yo creo que parte de los males vienen de que los periodistas no son capaces de verse como profesionales y defenderse en consecuencia. Deberían reivindicar más su dignidad profesional y no aceptar tantas imposiciones en forma de malas condiciones laborales (en salario, horarios, mala organización, excesiva influencia política en las cabeceras, etc.). Es sólo mi opinión.
MUY IMPORTANTE PERO YO NESESITABA OTOS DATOS………….YA QUE PORLO- FUE IMPORTANTE LEER…PARA Q BEAN QUE SIEMPRE C APREND ALGO NUEVO.