El editor de normas Phil Corbett del diario estadounidense The New York Times envió un memorandum en el que brindaba algunos consejos para el manejo de fuentes anónimas.
Aquí vamos:
- Explicar por qué la fuente prefiere ser anónima podría ser peor que no especificar ninguna explicación. Por ejemplo, decir que una fuente es anónima porque no está “autorizada” para hablar con su nombre/cargo es obvio. (Sin embargo, NYT acepta que ha utilizado esa expresión unas 300 veces).
- Evitar usar frases como: “porque él / ella no estaba autorizado a hablar …” o “debido a lo delicado de la cuestión.”
- Hay que brindar más información real. Ejemplos:
- “Por temor por su seguridad…”
- “Por temor a represalias por parte de X.”
- “Porque las partes en las negociaciones había prometido que se mantengan confidenciales….”
- “Porque la empresa ha amenazado con despedir a los trabajadores que hablan con la prensa….”
- “Porque el político X insiste en que sus asesores no hablen con la prensa.”
- “Para evitar enfrentarse a X oficial”
- “Porque el testimonio de la revelación del gran jurado puede ser ilegal…”
- Debido a que no se puede mencionar su nombre, por lo menos, se debe especificar por qué debemos confiar en esa fuente: Menciona si revisó el documento que citas, trabajó en el lugar, estuvo en una determinada reunión, etc.
- Dejar en claro el interés de la fuente sobre la información: su posición.
- Esta es una regla para NYT: informar al editor de, al menos, una fuente anónima.
- No usar fuentes para evitar ataques personales.
- Recurrir a fuentes anónimas solo cuando la información que nos brinde respeta el interés periodístico.
Ojo que estas sugerencias forman parte de las normas de NYT.
Vía Editor and Publisher (inglés).





















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