Entrevistas

Susan Orlean, la escritora que reina en el Twitter

Por @cdperiodismo

Publicado el 14 de septiembre del 2010

Susan Orlean es, además de una reconocida escritora y consumada periodista narrativa, toda una reina del Twitter.  Con más de 78 mil seguidores, la autora de ‘El ladrón de orquideas’ ha logrado hacer de su “feed” un espacio interesante en el que habla de su vida, su narrativa, la forma en la que cría a su pollo, e incluso publica meta-tweets, es decir tweets sobre cómo usa Twitter. Pero esto no quiere decir que el Twitter de Susan sea un monólogo, al contrario,  es un espacio de mucha interactividad entre ella y sus lectores.

Megan Garber, de Nieman Journalism Lab, le hizo una entrevista donde cuenta más sobre el uso que le da a Twitter. A continuación, la traducción:

Megan Garber: ¿Cómo te iniciaste en Twitter?

Susan Orlean: Tenía una asistente que es un poco más joven que yo, y un día me dijo:  “Sabes, en verdad deberías estar en Twitter ”. Creo que ella pensaba que los escritores debíamos estar en Twitter.  Así que abrí una cuenta, y realmente no hice nada al inicio. Me tomó un tiempo hasta que al final lo entendí y empecé a usarlo, y a apreciarlo como parte de mi vida como escritora.

MG: ¿Hubo algún evento en particular que hizo que Twitter hiciera click contigo o más bien fue un proceso gradual?

SO: Fue gradual. Cuando estaba siguiendo una particular narrativa en mi vida (cuando estaba hablando sobre la enfermedad de uno de mis pollos, por ejemplo), y veía que la gente respondía, eso me hizo pensar: “Interesante. Quizá esta sea una manera diferente de hablar con los lectores”. Pero tomó un tiempo. Twitter fue algo que no entendí hasta que empecé a usarlo activamente, y hasta que comencé a verlo de manera diferente, y no simplemente como Twitter.com. Es difícil apreciar la forma en que trabaja si no lo ves en otros servicios.

MG: ¿Qué plataforma estabas utilizando cuando las cosas hicieron click?

SO: Tweetdeck.  Yo incito a la gente- a cualquiera que conozco que usa Twitter, pero que no lo entiende- a que use Tweetdeck, o alguna otra interfaz. Me parece que así Twitter tiene más sentido. Es ralmente difícil entenderlo hasta que lo ves de forma diferente, literalmente.

MG: Eso es cierto. Hay algo poderoso en poder visualizar el flujo de Twitter —  las conversaciones y la interactividad, en particular-, y luego centralizarlo.  Hablando de eso, amo la descripción que usaste de Twitter en tu crónica “Lo que leo” en la web de The Atlantic: “una muestra de mi yo narrativo”. ¿Crees que tu “flujo” es narrativo en el sentido clásico del término?

SO: Lo creo. Por un lado, estoy creando, sosteniendo y embelleciendo a un personaje. Eso fomenta una narrativa de que lo que eres y lo que sientes vale la pena ser comentado. Y si eres una persona que ya tiene una presencia pública, estás haciendo que la gente comprenda mejor de dónde viene esa fama. En muchos casos, estás siguiendo historias; estás contando historias que tienen una narrativa continua. Ha habido varios casos en los que he contado historias y las he seguido – sobre todo historias personales, ya que no estoy utilizando Twitter como un medio de información – y la gente que lee mi feed ha visto cómo se desarrollan esas historias. Son por lo general historias bastante cortas, pero son historias al fin y al cabo.

MG: Amo cuando los pedazos de esas historias- pequeñas pepitas de Twitter- encuentran su camino en tus piezas más tradicionales: en el trabajo que publicas en una revista, o incluso en tu blog. Parece casi subversivo, en el sentido que estamos recibiendo pedazos del historial de la vida del autor, y vemos narrativas particulares,  en las que antes los lectores no hubiéramos podido ser cómplices.

SO: Es un realce. Estás en control de lo mucho que quieres o no quieres revelar, pero sí, también hay placer para el lector  que puede ver cómo nace la historia, por decirlo de alguna manera, o incluso está escuchando cómo pienso la historia en voz alta. Cuando empecé a escribir, estaba trabajando para una pequeña empresa de medios alternativos en una ciudad también pequeña  [Willamette Week en Portland], y sabía quiénes leían mis historias. Los veía, les podía hablar, podía recibir sus reacciones, y sabía quienes habían leído mi trabajo y cómo lo estaban experimentando. Cuando empecé con las revistas de nivel nacional,  la sensación era muy rara. De pronto, mis lectores parecían haber sido removidos.  Si bien me encontraba con gente que me decía “Acabo de leer tu historia”, era diferente a escribir en un periódico de una ciudad pequeña, donde puedes ver la reacción, y sabes con exactitud quién te lee y por qué, y te conocen, y hay una relación íntima entre el escritor y los lectores.

MG: Eso es cierto. Y también me gusta que Twitter cree otra opción de tamaño para la narrativa: pequeña (Feed de Twitter), mediana (blog), larga (revista). Todas alimentando a una historia central.

SO: Sí. Para mí fue particularmente bueno estar enganchada con Twitter en una época en la que estaba trabajando en un libro.  Vas por  este largo, largo, largo trecho de estar en la madriguera de un conejo con esta pieza que te ha tomado años hacer, y se puede llegar a sentir como “¡Aargh! ¿Hay alguien ahí afuera? “.  He descubierto que es enormemente alentador pensar que hay mucha gente allá afuera que forma una audiencia, a la que puedo alentar a escuchar y estar preparada para cuando el proyecto sea publicado y esté listo para ser leído. Me gusta estar conectada con los lectores.

También puedes usar Twitter para sentir a tu audiencia. Mientras trabajo en historias, a veces menciono algo de  lo que estoy trabajando y estoy muy interesada en la reacción de la gente. Me encanta hacer lecturas en público, y para mí Twitter es muy parecido a eso ya que hacer una lectura en frente de una audiencia en vivo te da la oportunidad de decir: “Uy,  la gente no respondió bien a esta línea”, o “Las personas parecen perdidas en esta parte que he leído”. Twitter ha sido una forma interesante de medir la audiencia.

Ha sido útil, además, para generar interés en una historia. Es una forma de decirle a la gente “Estoy trabajando en esto ahora. Dale una mirada”, sin ser pesado o utilizar los medios puramente promocionales. Le permite a la gente ver un adelanto, y le da la oportunidad de anticipar algo, lo que es bueno para los lectores, en mi opinión. Nunca hay una razón para no hacer que la gente se interese en una historia por adelantado.

MG: Definitivamente. Y el proceso también permite que los lectores se involucren más íntimamente con la historia solo porque ya les es familiar. Incluso un poco de conocimiento general- como sentir que son claves en la creación y el dinamismo de un texto- te acerca a él.

SO: Eso creo. Pienso que Twitter es realmente importante en ese sentido. En un mundo en el que nos preocupamos por el poco compromiso de la gente con la lectura,  es más factible que mientras más lectores sientan tu trabajo, lo sigan y paguen por él.  Es marketing en el mejor sentido, porque se trata de encontrar gente que está interesada en tu trabajo y puedes mantenerlos involucrados de una manera que nunca antes había sido posible. Creo que todo esto conduce a algo bueno.

MG: ¿Te parece que estar en Twitter ha afectado tu forma de escribir, tu estilo?

SO: Sí, creo que es inevitable. Creo que la economía en la expresión, sobre todo, te recuerda que es posible decir algo sustancioso en muy pocas palabras. Twitter es, más que nada, un útil recordatorio de que no tienes que explicar algo hasta el hastío para hacerte entender, o incluso para decir algo con verdadera emoción. No estoy segura de estar escribiendo mi libro a partir de trozos de 140 caracteres, pero sí creo que Twitter me ha recordado la eficiencia con la que se puede explicar algo. Y creo que eso tiene un efecto. Cuando te sientas a escribir algo considerablemente largo, comienzas a apreciar lo bien que puedes telegrafiar.

Creo que un escritor, sin importar lo que escriba, incluso si es un e-mail, ejercita los mismos músculos que serán usados cuando se siente a escribir su “magnus opus”. Siempre estás aprendiendo, siempre estás probando nuevas cosas, y siempre estás practicando. Cualquier forma narrativa, con sus restricciones, te brinda nuevos parámetros con los que debes trabajar. Y creo que todo escritor puede beneficiarse de ello. Porque siempre hay límites; siempre hay parámetros. Si eres un reportero, los límites son la veracidad de la situación; o si eres un escritor de ficción, el límite es el largo que tu editor te permite. Siempre hay restricciones. Así que aprender una nueva forma con restricciones sirve de gran práctica. No significa, necesariamente, que vayas a utilizar en tus textos la forma narrativa que utilizas en Twitter. Pero creo que cada vez que uno escribe, está aprendiendo algo. Debería estar aprendiendo algo.

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