Claves

Los periodistas deben ser más rigurosos con fuentes como Wikileaks

Por Esther Vargas

Publicado el 24 de diciembre del 2010

Muy buena entrevista al maestro Javier Darío Restrepo en el diario La Prensa Gráfica de El Salvador. Les invitamos a leerla completa. Seleccionamos unos fragmentos sobre Wikileaks que nos parecieron especialmente pertinentes para la coyuntura que enfrentamos.

Todo mundo habla del famoso WikiLeaks. ¿Cómo se debería tratar toda esta información que hace poco era secreta?

Allí hay varias cosas. La primera cosa es que no puedes olvidar que WikiLeaks es simplemente otra fuente y tienes que manejarla como se maneja una fuente. Y resulta que en el manejo de la fuente, tú tienes que confrontar otras fuentes, si no caes en el error de “la fuente única”. Entonces, WikiLeaks te está hablando, por ejemplo, de cables de un embajador que tuvo Estados Unidos aquí, en tiempos de la guerra. Pues no te debe bastar lo que diga el cable. A ver, ¿de qué fecha es eso? ¿En ese entonces qué sucedía aquí? Vas al archivo del periódico… Revisas los periódicos de entonces, revisas a los columnistas de entonces, y las interpretaciones que entonces se dieron… Eso ya te va dando una explicación de por qué el cable ese, del diplomático que habló acerca de la guerra o de la actitud del gobierno frente a la guerra. Es decir, el hecho que sea WikiLeaks nunca te dispensa a ti como periodista de las obligaciones que tienes en el manejo de las fuentes. Más bien, te urge a que seas mucho más riguroso en el manejo de WikiLeaks, como una fuente. Y frente a una fuente, uno se pregunta siempre: ¿miente o dice la verdad? Frente a una fuente, tú te preguntas si yo publico lo que esta fuente dice, ¿qué consecuencias voy a conseguir? ¿Voy a conseguir un daño contra una persona? ¿Y yo voy a convertirme en cómplice del daño de esa persona?

Usted siempre aconseja eso: “La verdad del periodista nunca debe hacer daño”.

Supongamos que en un uno de esos cables hay algo que tiene que ver con la fama o el honor de una dama. Porque lo dice WikiLeaks, ¿tú lo vas a publicar? ¿Sin tomar en cuenta que esa dama puede ser una persona de 45 o 50 años que tiene todo el derecho a que se le respete? Mi disciplina de periodista me indica que yo no puedo creer a ninguna fuente. Todo lo tengo que poner en tela de juicio y tengo que comprobarlo. Por tanto, frente a estos cables el periodista tiene muchos deberes. ¿Estas informaciones pueden causarle perjuicio a las relaciones entre los países? Pues hay que comprobar si eso es cierto. Y hay otro aspecto de WikiLeaks: está poniendo en evidencia que los gobiernos y los gobernantes tienen demasiados secretos. Y resulta que lo propio de un gobernante no es tener secretos, sino tener una comunicación abierta y transparente con la sociedad.

Y allí es donde aparece la verdadera madre del asunto, ¿por qué razón a Assange lo están persiguiendo dizque porque se le rompió el condón cuando estaba con una dama de por allá? ¿Por qué razón ahora viene a salir eso? ¿Por qué razón se le estuvieron investigando sus cuentas bancarias para ver si tenía algún conflicto con algún banco? ¡Simplemente porque los gobiernos no soportan que se ventilen sus secretos! Porque quien tiene un secreto, tiene poder. Los secretos son una forma de expresar el poder. Y claro, si alguien pone en tela de juicio o debilita ese poder, a ese alguien se le considera un enemigo. No por el perjuicio que puedan hacer su revelaciones, sino porque los están dejando sin secretos. Y están mostrando la idiotez y la estupidez de sus secretos. Si uno se pone a leer algunos de esos cables, uno se pregunta ¿Y para esta maricada… Esto es un secreto? ¿Esto se puede considerar secreto? ¡Son cosas demasiado triviales! Pero los gobiernos lo consideran su, secreto. ¿Por qué? Porque es su poder.

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Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

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