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Hacer un diario de calidad con menos periodistas y menos recursos

Por Esther Vargas

Publicado el 18 de septiembre del 2011

Lo que pasa en El País de España se replica, en mayor o menor medida, en las redacciones latinoamericanas que cada vez son más pequeñas y tienen menos  recursos. Como consecuencia, hay más carga de trabajo y un cargamontón de exigencias: queremos exclusivas, primicias… (completen los otros requerimientos). El deterioro de eso que llaman clima laboral va en picada. Si estás en una redacción ahora gira la cabeza y mira las caras largas.

Milagros Pérez-Oliva, la defensora del lector de El País, reflexiona hoy sobre lo que ocurre en este importante medio de comunicación (cualquier parecido con la realidad latinoamericana no es coincidencia… Es tendencia).

Veamos algunos extractos de su demoledor texto:

En los últimos días he recibido cartas y llamadas de lectores y redactores de EL PAÍS preocupados por el deterioro de la calidad de algunos textos. Muchos me piden que profundice en las causas. También he recibido una carta del comité de empresa, que discrepa de los factores que, a la espera de un mayor desarrollo, apuntaba al final del artículo: un problema de exigencia individual, de supervisión y de formación. El comité considera que “achacar los errores a la falta de exigencia individual y de formación supone un ataque al honor profesional de la redacción”. Cree, en cambio, que el aumento del número de errores se debe a que “las decisiones empresariales que se han tomado en los últimos años han desembocado en una falta de medios para garantizar la calidad del producto (por ejemplo, los correctores prácticamente han desaparecido)” y a que los redactores soportan “cada vez mayor carga de trabajo”.

Para la defensora del lector, en los errores de redacción -tanto del online como en el papel-  “hay un ámbito de responsabilidad individual que no debe ignorarse y al que, de hecho, los lectores apelan en primer lugar”.

Los errores que aparecen en los textos los cometen periodistas. ¿Escribir con faltas de ortografía y errores de sintaxis no es un problema de formación, en un periodista? ¿No debería ser esa la primera competencia que acreditar? Los lectores lo tienen muy claro. He observado que algunos errores se repiten con más frecuencia que otros, lo cual indica que algunas carencias pueden estar localizadas. Sugiero que se haga durante un tiempo un seguimiento de las faltas de ortografía para identificar quiénes las cometen y darles así la oportunidad de mejorar su formación en ese aspecto.

De acuerdo con la defensora, la mayoría de quejas que recibe son por textos con frases incomprensibles, problemas de concordancia o datos contradictorios.

“El examen de esas piezas indica que el error procede del mal ensamblaje de materiales de diversa procedencia o de modificaciones introducidas en el texto sin advertir que la nueva redacción incurría en contradicciones o errores. Eso significa que el redactor no ha repasado lo que ha escrito antes de publicarlo. Creo que es responsabilidad del periodista revisar el artículo hasta estar seguro de que es correcto. La prisa o la falta de medios pueden explicar algunos errores, pero no todos, según he podido comprobar, pues muchas de las noticias que han provocado quejas no presentaban ninguna urgencia. Hay además un dato que considero muy significativo: una elevada proporción de los textos mal redactados no llevan firma. ¿Hay diferente nivel de exigencia personal según se firme o no la pieza? Creo que es una buena pregunta para la reflexión”.

El panorama pinta mal. Los planes de ajuste, indica la defensora Milagros Pérez-Oliva- están llevando a prescindir preferentemente de los periodistas con mayores salarios, que suelen ser también los más experimentados. “El resultado es una pérdida global de masa crítica en experiencia y conocimiento, y también de memoria colectiva en las redacciones”, apunta.

Y como ya dijimos no se refiere solo a la web. La edición en papel también ha mostrado horrores. Los periodistas hoy deben combinar inmediatez y calidad, rapidez y especialización… con menos recursos y más carga laboral.

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Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

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