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La pasión, el periodismo y Steve Jobs

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Por Junior Da Silva (*)

Seguramente más de uno debería preguntarse: ¿por qué tendríamos que darle un espacio más  (como si no hubiera tenido ya tanta prensa e importancia) a un gritón, egocéntrico, mal humorado e inflexible como lo fue Steven Paul Jobs? O  Steve Jobs (como lo conocemos todos). Pero claro, Ud. no debe estar entre los que opinan igual, querido lector. Para usted Steve Jobs está entre los más grandes visionarios, emprendedores y carismáticos seres que consiguió que su huella permanezca imborrable desde su primer concepto y  creación: la computadora personal.  Sin embargo,  creo que si nos dejamos caer en estos dantescos eventos históricos de la tecnología, dada su importancia y magnitud, vamos a dejar que eclipse a cualquier hombre, incluso al mismo Jobs.Si lo que realmente deseamos es acercarnos a lo que fue esta persona tan singular en el criterio de la mayoría, tenemos que olvidarnos por un momento del iCloud, el iPhone, el iPad, las Macs, las películas las tiendas, etc… y empezar por algo mucho más medular que los productos o los logros. Tendríamos que empezar a hablar de los que nos apasiona.¿Que es lo que te apasiona? ¿Lo que realmente te apasiona?

Yo paso todos los días contestando consultas, interactuando, compartiendo y aprendiendo de personas que fueron influenciadas por Steve, pero no veo solamente productos, veo la pasión que nos envuelve a todos.“Pasión por ____” y allí sí puedes completar la frase con toda la familia i o las Macs o las películas o cualquier otro logro de este hombre que haya ido a parar en tus manos.Steve no solo era un hombre apasionado por lo que hacía, él, de algún modo, tuvo la genialidad de lograr que esa pasión suya se impregnara a través de cada producto, apasionándonos consigo, fanatizándonos con su empresa y cultivando en nosotros la adicción a esa elegancia, simplicidad y tecnología.Es pura pasión..Aunque todo pareciese simple de entender, no te dejes engañar. Es una mera sensación térmica. La realidad es que ese hombre casi siempre hizo todo al revés.A través de mi experiencia como e-marketer, trabajamos con empresas desarrollando estrategias con el fin de fidelizar al cliente. Con Apple es distinto, es el cliente el que fideliza a la empresa. La diferencia está en que la iniciativa casi siempre la toma el cliente.

El cliente es el que acampa en la fila. El cliente es el que provoca, demanda y crea el rumor. El cliente es el que sale a defender a la empresa e incluso el cliente es el que presume de los logros de la empresa como si fuese propio.

En nuestros entrenamientos y exposiciones trabajamos duro para que las empresas tengan y mantengan su presencia en Social Media. Damos ejemplos de cómo Dell utiliza Twitter como nadie y de cómo All Spice ha creado un meme fuera de serie. Sin embargo, Apple tiene una presencia institucional en Social Media por demás básica y ni siquiera promueve un miserable link a Social Media en su web.

Todo lo hacemos nosotros: ¿Quiénes? Clientes, fanáticos fanboys, fangirls o como quieran llamarnos.

Nosotros no esperamos que nos paguen, ni esperamos que nuestra presencia se retribuya con reconocimientos. Lo que esperamos nosotros es el próximo producto. El próximo iPhone, el próximo iPad la nueva Air, la nueva MacBook. ¿Por qué? Porque nos apasiona.

¿Por qué tendríamos que darle un espacio más a un un gritón, egocéntrico, mal humorado e inflexible como lo fue Steve Jobs? Porque no es lo que dices lo que te impregna en los demás, sino lo que haces. Y lo que logró hacer es muchísimo más grande que él mismo.

Tuvo suerte. Quizá más que otros, pero no fue solo suerte lo que lo mantuvo al frente. Tuvo genios a su lado. Indudablemente, pero él los reconoció y los buscó. Tuvo talento. Muchísimo, pero únicamente talento no es suficiente. Tuvo dinero. Hizo dinero en realidad, pero el dinero nunca fue su motivación ni motor creativo.

La gente, equivocadamente piensa que desde el 5 de octubre hubo una explosión en relación al interés por él. No es así. Su muerte produjo mayor interés, pero Steve despertó una fuerte pasión sobre sus pensamientos, métodos e influencia mucho antes, en especial desde que refundara su propia empresa.

Aunque siempre odié hacer segmentos o listas al estudiar fenómenos (me gusta verlo como un todo) yo veo al menos cinco aspectos que hacen de Steve Jobs alguien distinto y aventajado:

1. Supo exactamente lo que quiso desde el principio.

Esto no significa que nesesariamente la ausencia de distractores, sino la capacidad de enfocarse y llevar a los demás consigo. Cuando volvió a Apple dio muestras exageradas en este aspecto. Se deshizo del museo de los productos Apple y lo donó a Stanford, y en una de sus presentaciones trajo un ataúd para enterrar a uno de esos productos. Una manera por demás directa para hacer saber a sus funcionarios lo que quería: olvidar el pasado y enfocarse al 100 por ciento en el futuro.

2. Logró visualizar y encontrar a otros genios que lo acompañasen.

Tim Cook, Jonathan Ive y casi todo el equipo de líderes que quedaron no solo han sido responsables por los logros de la compañía, sino que han sido reclutados por el propio Steve.

3. Aprendió de cada error.

¿Que hubiese pasado si Steve no hubiese creado Next y comprado Pixar cuando fue “invitado” a retirarse de la empresa? Posíblemente no tendríamos un sistema operativo tan logrado como el OS X, ni él hubiese tenido los contactos hollywoodenses que le valieron los derechos a vender canciones en la iTunes.Steve tomó desiciones equivocadas en más de una ocasión, pero hay quienes tienen la virtud de convertir sus errores en un maestro y no en una carga.

4. Supo generar negocios y alianzas con otras empresas líderes.

Aquí es donde entra con mucha fuerza la influencia y el líderazgo de Tim Cook. Tanto Steve como Tim tuvieron la capacidad de poder sacar a Apple de las deudas en el fondo del pozo, para llegar a ser desde agosto pasado la compañía más valiosa del mundo. Me encantaría dar tantos detalles aquí, pero el punto en concreto es que llegar a desarrollar productos tan distintos a cualquiera no le hubiera sido posible sin lograr alianzas.

5. Supo crear una cultura empresarial en torno a sus principios y que el consumidor adaptó como suya.

¿Qué principios? Esto es muy fácil de entender. Un producto de Apple es minimalista, simple y rápido. Eso es todo. Steve no inventó el computador personal, pero lo llevó a otro nivel. No inventó la interfase gráfica, pero la llevó a otro nivel. No inventó el Mouse, pero lo llevó a otro nivel. No creó la animación gráfica por computadora, ni los Mp3 Players, ni la industria fonográfica, ni los celulares, ni las tabletas (yo tenía una Tablet HP cuatro años antes de que se lanzara el iPod) Pero… hay que saber valorar lo que representa llevar a otro nivel todos estos conceptos, ideas, productos y servicios. No se logra solo, ni se logra de un día para otro.

STEVE QUERÍA CAMBIAR EL MUNDO

¿Qué es lo que te apasiona? Fue significativamente revelador escuchar a John Scully (en el documental “Steve Jobs: Billion Dollar Hippy” de la BBC) -a quien Jobs lo convenció de salir de la Pepsi para trabajar con él- decir que mientras él quería sacar a la empresa adelante, Steve quería cambiar el mundo. Si los eventos no hubiesen ocurrido tal como fueron desde que sacaron a Steve de su propia empresa, hoy las cosas serían muy distintas.Tal vez si su enfermedad no lo hubiera acorralado a aprovechar cada momento de su vida al máximo, hoy las cosas serían distintas. Quizás también tendríamos a Jobs para rato, pero las cosas no sucedieron de ese modo.Steve Jobs no fue más que alguien muy humano, extremadamente profesional y único en algunos aspectos.  Para la tecnología era brillante, pero cuando supo que tenía cáncer no fue necesariamente un genio a la hora de tratarse dado que no quería operarse porque en su filosofía de vida el cuerpo era un templo, que no debería ser tocado.  Se trató con hierbas y elementos que podía ingerir, y le llevó 9 meses descubrir que iba por el camino equivocado. Cuando decidió operarse, esos 9 meses hicieron una diferencia enorme. El resto es historia.

Un genio por un lado, un ingenuo por el otro. ¿Cómo quieres juzgarlo?

Yo lo veo como un ser humano ordinario, con una obra de vida extraordinaria.

Es merecido darle este espacio a un un gritón, egocéntrico, mal humorado e inflexible como lo fue Steve Jobs. Porque no es lo que dices lo que te impregna en los demás, sino lo que haces. Quiso cambiar el mundo, y lo que logró hacer es muchísimo más grande que él mismo. “Porque aquellos que están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo, son aquellos que lo hacen”.

Es poco probable que como periodistas lleguemos al punto de cambiar las cosas como lo hizo Jobs. Quizás ni sería la mejor motivación, pero lo que nos puede motivar de este hombre es la pasión por algo que deseemos hacer, o por algo que quisiéramos ser.

LA PASIÓN, EL OFICIO

Una de las mayores lecciones que recibí como alumno de periodismo ocurrió justo en el primer día de clases en que pude analizar el discurso de Gabriel García Márquez ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa. Aquello me abrió de entrada los ojos cuando dijo: “Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”.

Para mí estaba clarísimo, cuando algo no te apasiona, no puedes ser, lo único que puedes hacer es vestirte de lo que no eres.

No importa si tienes que hacer un relato con la clásica pirámide invertida. Quien siente pasión por el periodismo sabe que la más importante de las 5 W no es What, Where, When, How o Who. No está allí el corazón del público. Vamos a la sexta W: Why.  Pero… aunque no puedas escribirla, aunque sea una corazonada válida, sumar datos, investigar, contrastar, comparar y unir flechas que puedan dibujar un “por qué” -aún sabiendo que la objetividad es una utopía- es lo esencial. Y la diferencia entre el ejercicio del oficio de una simple opinión es perfectamente tangible.

Es curioso. He leído varios libros sobre Jobs de quien me declaro filosóficamente seducido, y he visto miles de archivos de YouTube sobre sus presentaciones. El “por qué” es donde empieza todo. Y lo bueno de estos ejemplos es que los valores son transversales a nuestras profesiones u oficios.

Si te enfrentas a un reto profesional, y te preguntas sobre tu verdadera motivación, y si tu respuesta es: “Me apasiona. Realmente me apasiona” no te dejes parar por problemas. Los problemas pueden redoblar tus fuerzas. Recuerda, que puedes cambiar de país, de cónyuge, de estatus social, de profesión, de nombre, de apellido y hasta de sexo.

Lo tengo imborrable en la memoria. Lo dijo Guillermo Francella asumiendo su personaje (Pablo Sandoval) en una obra maestra de Juan José Campanella en un diálogo revelador: “Te das cuenta, Benjamín. El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión”.

Y es mejor que sea así.

Te extraño Steve.

(*) Junior da Silva es periodista especializado en tecnología , consultor sobre Apple, trabaja en la división de e-commerce de Quality Group y como Social Media Strategist.

 




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