Sean McAllister (Foto: Channel 4 News).

No proteger tu material periodístico puede costarle la vida a tu fuente

03/05/2012
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Sean McAllister (Foto: Channel 4 News).

El periodista británico Sean McAllister logró ingresar a Siria para reportar lo que sucedía en ese país y consiguió que un activista de 25 años sea su fuente y guía principal, pero no imaginó que un descuido podría ser vital para la seguridad del joven y de otros de sus entrevistados.

McAllister recogió el testimonio del activista ‘Kardokh’ y le prometió que difuminaría su rostro en el proceso de edición para que no pudiera ser identificado por el régimen de Bashar al Asad. Sin embargo, el comunicador de Channel 4 fue apresado al poco tiempo y su material incautado por el gobierno sirio. Días después fue liberado.

Al conocer esta noticia, ‘Kardokh’ huyó hacia Líbano en busca de refugio porque sabía lo que le esperaba. Otros amigos suyos que habían declarado a periodistas habían sido detenidos, torturados y asesinados.

Esa es la historia con la que Matthieu Aikins inicia su último artículo para Columbia Journalism Review, donde resalta la importancia de que los periodistas y los medios encripten su material y protejan con algún sistema sus grabaciones.

Tras este incidente, Channel 4 se contactó con algunas de las personas que conversaron con McAllister para apoyarlos en lo que sea necesario.

“Es fácil argumentar que McAllister debió tomar más precauciones (…) El hecho de que McAllister, un experimentado periodista, puso en peligro a sus fuentes es indicativo de un problema en el periodismo actual: No hemos ido a la par con los avances tecnológicos que han revolucionado la recopilación de información y la vigilancia (por parte de los gobiernos)”,  indicó Aikins.

Y es que no se necesita grandes tácticas para ingresar, por ejemplo, a la computadora de un periodista. Marwan Arebi, quien  formó parte del grupo que monitoreo las comunicaciones de la oposición libia, contó que el régimen de Muamar Gadafi enviaba a periodistas occidentales videos sobre violaciones a los derechos humanos en Libia para que estos den clic en los archivos infectados con un troyano.

Este virus permitía que el gobierno ingresara a las computadoras de los reporteros para recopilar datos de sus entrevistados, opositores y obtener datos personales de los periodistas, los cuales serían utilizados para silenciar a esa población que terminó venciendo a la opresión.

Existen varios programas y pautas para encriptar contenido, solo hay que tomarle la importancia necesaria a esto.

¿Cuántas fuentes más tendrán que morir para que las organizaciones de noticias y sus reporteros tomen las precauciones necesarias?

Periodista.

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