Claves

No olvides a Daniel Pearl, el reportero que decapitaron en 2002

Por Esther Vargas

Publicado el 23 de agosto del 2014

La conmoción que ha causado la horrible muerte de James Foley trae a nuestra memoria el nombre de Daniel Pearl, reportero de The Wall Street Journal que fue secuestrado, torturado y asesinado en Pakistán.   Su asesinato fue confirmado el 21 de febrero de 2002, a través de un video. Cuatro de los secuestradores fueron condenados el 15 de julio de 2002, aunque la familia cree que otros implicados están todavía en libertad.

Hoy existe una fundación que lleva su nombre, la cual trabaja a nivel nacional e internacional para promover el diálogo y el entendimiento intercultural, para contrarrestar la intolerancia cultural y religiosa, para cultivar un periodismo responsable y equilibrado, y para inspirar a la unidad y la amistad a través de la música. En la biografía oficial de Pearl nos recuerdan que su muerte ocurrió apenas cuatro meses después del 9/11. Desde la cuenta de Twitter de la fundación, ahora mismo se comparte información de Foley.

Es lo que hubiera hecho Pearl en vida. Indignarse, expresar su solidaridad e ir tras la verdad.

Levy tomando notas para un reportaje sobre la caída de Gadafi, en Misrata, en 2011. (Foto de El País)

Levy tomando notas para un reportaje sobre la caída de Gadafi, en Misrata, en 2011. (Foto de El País)

The Washington Post remarca que Pearl y Foley eran casi de la misma edad cuando murieron. Ambos trabajaban para agencias de noticias estadounidenses. Ambos fueron capturados por los extremistas islámicos” y ambos, como ya sabemos, fueron grabados al ser decapitados. El espectáculo de la muerte llevado a Internet.

Pero algo diferencia esta macabra coincidencia. El video de Foley se hizo viral en las redes sociales -a pesar de los pedidos para que no se difundiera  #ISISMediaBlackOut y las advertencias de Twitter de bloquear contenido-. Lo de Pearl no tuvo ese impacto viral. Twitter apareció recién en 2006 y YouTube en 2005, pero Internet estaba allí.

LA INVESTIGACIÓN QUE LE COSTÓ LA VIDA 

“Personas de todo el mundo, junto con su esposa embarazada y su familia, oraron por su liberación. Desde entonces, ha sido recordado como un símbolo de esperanza: un hombre que construye puentes entre las diversas culturas – como un escritor y un músico talentoso¨, se escribe en la web de la fundación.

Danny nació el 10 de octubre de 1963 en Princeton, Nueva Jersey, y se crió en Los Angeles. Amaba la música y el periodismo fue su vida, y su muerte. La pasión de Danny por el periodismo se hizo evidente cuando era estudiante en la Universidad de Stanford, donde fue cofundador del periódico estudiantil. Se graduó en 1985 con honores y se unió al Wall Street Journal en 1990.

Danny cubrió la “guerra contra el terrorismo¨ y estaba tras los pasos del llamado  “terrorista del zapato” Richard Reid cuando fue secuestrado en Karachi el 23 de enero de 2002. Dos días antes de su secuestro, Danny se enteró de que su esposa Mariane estaba esperando un bebé. Se cuenta en la web que  eligió el nombre para su hijo. Se llamaría Adam. En mayo, solo tres meses después de su asesinato, Mariane Pearl dio a luz a Adán. Después de su asesinato, la familia y los amigos de Danny establecieron la Fundación Daniel Pearl para continuar con su legado.

Pearl investigaba  la relación de radicales islámicos paquistaníes con Al Qaeda cuando fue secuestrado y más tarde degollado por sus captores. 

¨Había realizado reportajes en Estados Unidos, Asia y Europa, se había sumergido en la guerra de Kosovo y, aquel enero de 2002, había cruzado la frontera pakistaní, dejando atrás su cómodo despacho de Mumbai, para obtener las piezas con las que elaborar un reportaje en profundidad sobre Richard Reid, el “terrorista del zapato”, un extremista islámico de origen británico, que el 22 de diciembre de 2001 había intentado volar un avión del que era pasajero y que realizaba la ruta entre París y Miami con explosivos de plástico alojados en sus zapatos. Después de ser reducido por los pasajeros del vuelo 63 de American Airlines, y provocar un aterrizaje de emergencia en Boston, Reid fue juzgado y condenado en Estados Unidos a cadena perpetua en enero de 2003. Detrás de la historia de Reid y, especialmente, de sus relaciones con los servicios secretos pakistaníes (el siniestro Inter-services Intelligence, ISI), llegaría Pearl a Karachi en enero de 2002. Su contacto era Sheikh Omar. El día 23, cuando acudía a una cita, Daniel Pearl fue secuestrado”, escribió en El País de España Jesús Rodríquez, quien ha cubierto Bosnia, Kosovo, Afganistán y Líbano.

 

El veterano corresponsal de guerra Scott Anderson comentó en New York Times Magazine luego de la muerte de Pearl que “los poderes que se encuentran en una zona de conflicto ya no consideran a los medios de comunicación como un observador neutral, sino como un componente estratégico, algo que se puede manipular o desviar o simplemente deshacerse de él”.

WSJ lamentó así la muerte de su reportero el 23 de febrero de 2002 :

Ahora damos crédito, basándonos en fuentes estadounidenses y paquistaníes, a la noticia de que nuestro reportero Danny Pearl ha sido asesinado por sus secuestradores en Pakistán. Su muerte es una tragedia para su familia, sobre todo para su esposa Mariane, embarazada, y para todos los que le conocíamos como amigo o colega.

La muerte de Danny es un terrible recordatorio, como otros tantos desde el pasado 11 de septiembre, de que el mal todavía acecha a este mundo. Danny no era ni un soldado ni un espía, como sus asesinos difundieron. Era un periodista norteamericano que intentaba comprender y explicar el mundo islámico a sus lectores. Su muerte es un acto de barbarie.

Sus asesinos dijeron ser nacionalistas paquistaníes. Pero tenían que saber que su asesinato no serviría para conseguir sus objetivos. De hecho sólo ha llevado la vergüenza a todos los paquistaníes genuinamente patriotas.

Por supuesto, no hay una justificación racional para esta clase de nihilismo. Los terroristas matan a inocentes por el mero hecho de ser inocentes. Danny no es diferente de los miles de norteamericanos que murieron el 11 de septiembre. Ellos también eran inocentes y, también como Danny, vulnerables por pertenecer a una sociedad abierta y tolerante. Como redactor de un periódico norteamericano que buscaba respuestas en un país extranjero, Danny estaba en la vanguardia de esta sociedad abierta. Los asesinos de Danny Pearl quizás pensaron que así intimidarían a los periodistas norteamericanos. Descubrirán que están equivocados.

En un artículo sobre Foley en The New Yorker, el nombre de Pearl aparece nuevamente. ” El asesinato de Foley evoca recuerdos tristes y dolorosos del asesinato grabado en video de Daniel Pear”, escribe Jon Lee Anderson, quien se encontró con Foley en Turquía por última vez en el verano de 2012.

Una reconstrucción de la muerte de Pearl la encontramos en el libro  ‘Quién mató a Daniel Pearl’, del filósofo francés Bernard-Henri Lévy. Pero para algunos colegas, y para la misma familia, la verdad no está completa aún. Pearl como Foley eran dos reporteros de raza que solo buscaban informar.  “James era un civil inocente que hacía valientemente su trabajo como periodista”, dijo la senadora Kelly Ayotte, representante republicana del estado de Nueva Hampshire, en donde Foley creció. Pearl también era un civil inocente que estaba haciendo lo que tanto amaba: periodismo.

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Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

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