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Diego Salazar: “Hemos perdido el proceso natural de la educación de un periodista”

Por Esther Vargas

Publicado el 01 de julio del 2015

Como parte de la tesis que estoy desarrollando para la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sobre los cambios en las redacciones, estoy entrevistando a una serie de personalidades de los medios en la región. Perú21 es una de las organizaciones que forma parte de la investigación debido a la serie de cambios que se han desarrollado en el último año. 

Diego Salazar, editor multiplataforma del diario peruano, nos ofrece algunas claves que comparto como un adelanto del material que se publicará a fin de año.

EDITOR MULTIPLATAFORMA

Se necesitaba un editor que fuese una especie de subdirector, editor general, pero uno de los énfasis que el director (Juan José Garrido) quería poner estaba en el área digital. Porque es un área que en Perú21 había sido un poco –históricamente– dejada de lado por las propias características del periódico, su nacimiento, para qué nació, cómo surgió y más. Y discutiendo eso, Juan José planteó la idea del puesto de “editor multiplataforma”.  Mi trabajo es vertebrar contenido del diario en las distintas plataformas, entendiendo por plataformas desde el diario impreso, que para el Perú y para nosotros sigue siendo importante –tanto en circulación, en volumen de ventas y en el avisaje…, con la página web, con las redes sociales – donde estamos empezando a intentar no usarlas solo como una vitrina sino también como una plataforma para dar contenido– , el newsletter – que es una de las cosas en que estoy trabajando ahora mismo y es otra plataforma más donde queremos experimentar–. Entonces, mis funciones son, digamos, la de un editor general, porque evidentemente junto con Juan José tenemos una incidencia directa, poder de decisión directo, sobre todo lo que se publica en el diario, pero a la vez mi trabajo es hacer esa vertebración de cómo se distribuye el contenido por las distintas plataformas.

PERIODISTA POLIVALENTE 

Nosotros (en Perú21) intentamos hacer un balance entre la experiencia y la juventud. Lo que me preocupa del periodismo en general es que se ha quebrado, debido a la irrupción de lo digital, que, ojo, ha sido lo mejor que nos ha pasado a los periodistas desde la invención de la imprenta, pero ha quebrado el proceso natural de formación de un periodista. Cuando ganas algo, también pierdes algo, y una de las cosas que hemos perdido es ese proceso. Antes no habían escuelas de periodismo o las habían pero sin mayor incidencia o relevancia. Entonces, entrabas a una redacción con 20 años como practicante y antes de publicar una coma estabas trabajando con periodistas, estabas aprendiendo con periodistas y en la calle. Tenías un editor, tenías periodistas, incluso -quitando la nostalgia y esa cosa romántica- escuchar experiencias de los mayores era parte del aprendizaje, que se ha quebrado porque hoy en día, debido a lo digital con sus tiempos y sus demandas hacen que tú tengas que meter a un periodista aquí, salido de la escuela, y ya esté publicando.

 

INMEDIATEZ  Y SEGURIDAD 

Muy difícilmente un periódico o una organización de noticias puede asumir el costo de tener una persona que no produzca nada durante un periodo prolongado de tiempo aprendiendo, para eso están los másters. Una organización periodística no puede asumir el costo de educar solo a alguien, dado que le paga un sueldo, aunque sea como practicante tiene un sueldo, entonces esa persona debe producir. Eso me preocupa. Me preocupa porque ese proceso que te comentaba es la forma en la que nos hicimos periodistas y eso se ha quebrado. ¿Cuál es la manera en que eso no se quiebre? ¿O la manera de recobrar ese proceso? Si yo solo tuviera redactores menores de 30 años, nativos digitales, no habría nadie que fuera capaz de explicarte cómo se trabajan las fuentes, cómo lidias en una conferencia de prensa con el responsable de prensa de un ministro que te quiere atosigar o cómo editas un texto. Hay periodistas y editores que deben adaptarse a lo digital, tienen que entender cómo funciona, pero su función en el periódico es otra: es ese balance entre la inmediatez y la seguridad que te da la experiencia periodística. Porque al final somos periodistas. No se trata de colgar la nota de gatitos más rápido que otros. Se trata de producir contenido periodístico.

COMPETIR

Nuestro trabajo no es más importante que el de un cocinero o que el de un señor que hace zapatos, y, sobre todo, no le importa más a la gente. Esa suficiencia, esa superioridad moral y ese púlpito desde el que solemos hablar los periodistas no existe, es mentira, y quien se lo crea está destinado a desaparecer o es un dinosaurio o es un joven que no ha entendido nada de cómo funciona el mundo y no ha entendido cuál es su posición, y no tiene ni la humildad ni la inteligencia necesaria para hacer algo importante con su trabajo. Porque nuestro trabajo sí es importante, pero no de la manera como estos periodistas creen. Su importancia radica en el compromiso que tenemos para con nuestros lectores. La superioridad moral es ridícula. Hay un dato del que debemos hacernos cargo con urgencia: el periodismo, mejor dicho, los medios de comunicación peleamos por la atención de la gente junto con Esto es Guerra o Fox News o Games of Throne, o el último video de gatitos de YouTube. Mucha gente cree, o parece creerlo, que el común de los mortales se despierta por las mañanas y dice “voy a informarme” y se sienta a la mesa y saca el periódico. Hoy enciende la computadora o el teléfono y busca lo que le interesa. Nuestro trabajo es que las noticias sean lo suficientemente atractivas -y ojo, que no se me malinterprete cuando digo atractivas, atractivo en el sentido de que te enganche, que le importe a la gente. Tenemos que hacernos cargo de esto: no somos más importante que el común de los mortales y competimos en el ecosistema digital por la atención de gente en un mundo donde tienes acceso a cualquier tipo de contenido, en cualquier lugar, de cualquier manera y gratis. Si no te haces cargo de eso estás condenado a desaparecer.

 

EL ROL DE LOS EDITORES

Antes los periodistas y los editores nos debíamos preocupar por hacer el mejor contenido posible y punto. O al menos era así si tú eras un periodista o un editor interesado y apasionado por tu trabajo. Tu único trabajo era preocuparte por cómo hacer que ese contenido, ese artículo, esa historia, esa fotografía, ese diseño, sea el mejor posible y ya luego la venta o la distribución era problema de otra oficina del diario o de la empresa. Eso ya no es así. Hoy en día nosotros, los periodistas, y más los editores, somos responsables de la distribución de nuestro contenido. O sea, no solo tienes que pensar en hacer el mejor contenido posible sino que tienes que pensar de qué manera puedes ayudar, dirigir o monitorear la distribución de ese contenido. Porque el periódico de ayer sirve para envolver pescado y ahora ese convertirnos en ayer es más veloz con la cantidad de información disponible online. Algo que no lee nadie, no existe. Puedes hacer un contenido maravilloso, pero si no lo lee nadie, no existe.

Publicado por:

Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

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