Claves

Dorrit Harazim: “Un periodista con un ego inmenso simplemente es malo”

Por Esther Vargas

Publicado el 01 de octubre del 2015

“Un periodista no debe perder la humildad nunca. Si tiene el ego inmenso, la verdad es que no sirve, y debería cambiar de oficio”. Con la voz suave, casi como un susurro, Dorrit Harazim, quien ayer recibió el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, reflexiona sobre un oficio al que respeta, pero al que llegó por casualidad sin imaginar que le dedicaría cinco décadas de su vida.

Harazim, de 72 años, se define como una reportera y el periodismo lo ve como un oficio. “Nunca he dejado de serlo”, me dice esta mujer que ha cubierto las guerras de Vietnam y Camboya, el golpe contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York, la primera Guerra del Petróleo en Emiratos Árabes, cuatro elecciones presidenciales en Estados Unidos y ocho olimpiadas. La trayectoria de Dorrit es impresionante, pero ella no es de impresionarse. Si hay una palabra para definirla esa sería humildad. Lo demuestra a cada instante, en su manera de saludar, en su forma de acercarse a la gente, en las veces que te da las gracias por haberla escuchado o por haber tenido paciencia con su español.

¿Qué consejo le daría a un periodista que recién está empezando? Dorrit mira mi iPhone que está grabando y dice: “Que desconfíe del grabador porque en el momento crucial no va a funcionar”. Y cuando ve que yo fijo mi atención en el botón rojo de la aplicación que graba, Dorrit sonríe, y hace un gesto de “sí, está grabando”. Pero lo que ella realmente quiere decir, y luego lo explica al detalle, es que los periodistas muchas veces no hacen el ejercicio de prestar atención, de escuchar de verdad, de mirar a su entrevistado: “Mantenga las neuronas más activas que el grabador. Es una frase que repito a menudo”.

Cuando le piden consejos ella reflexiona sobre algo que le preocupa. Los periodistas cada vez escuchan menos a la gente: “Hay que oír, no solo los sonidos y las palabras. Hay que oír con todos los sentidos. Ahora, Internet lo acelera todo. La generación de hoy está apurada y se contenta con la primera impresión. No conoce al personaje. Quiere publicar ya, de inmediato. Y el editor tampoco tiene tiempo. Yo le diría a ese periodista que piense un poco más en lo que hace, que no sea tan automático”.

EL ROL DEL EDITOR

–En un periódico diario no hay tiempo para el editor. Hoy día está más preocupado en cómo dividir los temas para las distintas plataformas que en editar realmente. Es un gestor de información. No tiene tiempo de editar, de enseñar lo que corrige. El sistema de noticias adquiere una velocidad que es contraria a la calidad . Como periodistas no nos queda otra salida que ser lo más cuidadosos y vigilantes con nuestro texto porque otros no tendrán tiempo para él.

Dorrit Harazim, la periodistas que escribe “el mejor portugués de Brasil” (según la FNPI), hoy trabaja desde su casa porque le resulta complicado viajar de Sao Paulo a Río de Janeiro. “La edad, la edad… “, dice con una sonrisa.

“Tuve la suerte de tener editores o subeditores muy calificados, más calificados que yo, y  eso es un privilegio porque no siempre se da el caso. Yo fui muy atenta a sus enseñanzas. Cuando fui redactora jefe, y editora, o directora, seguí la pauta. Corregir para mejorar, corregir para enseñar”, reflexiona. La palabra enseñar me la repetirá muchas veces. A Dorrit Harazim le preocupa que no haya tiempo para enseñar a los chicos a hacer buen periodismo, a mirar los detalles, a buscar nuevos enfoques.

Sin embargo, reconoce que la gente joven ha sido clave en algo que no ha dejado ni piensa abandonar: el constante aprendizaje: “La muchachada me enseñó periodismo de datos, por ejemplo. Hay un intercambio, hay un respeto mutuo con ellos. Yo respeto a la muchachada porque sabe cosas que yo no sé, y ellos me respetan porque yo sé cosas que ellos no. Ese intercambio generacional es saludable”.

Para Dorrit Harazim, las redacciones -no todas, pero sí muchas- han dejado de ser espacios de conversación, de intercambio de conocimiento. “Estás sentado al lado de tu compañero y no le hablas porque prefieres comunicarte a través del chat. El internet es maravilloso, pero la posibilidad de compartir con otro se ha limitado bastante a la pantalla”.

EL PERIODISMO ES SOLO UN OFICIO DE RESPONSABILIDAD

A la periodista le gusta el ambiente de las redacciones. Y dejó de ser editora porque no podía estar físicamente en su medio de comunicación: “Para ser editora tienes que estar físicamente en una redacción para enseñar. No creo en el periodismo a distancia, y como no quería hacerlo mal, decidí irme a trabajar en casa”.

No, jamás. Yo quería ser lingüista, estudiar idiomas. El periodismo fue algo circunstancial que llegó a mi vida cuando vivía en París y necesitaba un empleo. Un semanario necesitaba a alguien que hablara alemán y empecé allí. Fue una conveniencia mutua. Jamás imaginé que duraría para siempre. Yo solo reemplazaba a una persona que se fue para dar a luz. Esa persona iba a volver y yo buscaría otra cosa.

Se fue quedando en el periodismo.

Comenzó su carrera periodística en 1966 en la revista francesa L’Express en París. En 1968 fue invitada por Mino Carta a que se uniera a la recién creada revista Veja, de la que fue reportera, editora y jefe de redacción. Luego pasó a la oficina de la Editora Abril en Nueva York por cinco años, donde recibió 11 premios Abril de periodismo. En los años 70 trabajó en Jornal do Brasil. Ya en 2006, junto con João Moreira Salles, Mario Sergio Conti y Marcos Sá Corrêa, fundó la Revista Piauí. Actualmente escribe artículos quincenales para el diario O Globo, de Río de Janeiro.

Yo veo el periodismo como un oficio, nada más que eso. Es magnífico, pero no lo mitifico. El periodismo debe ser un oficio honrado, de inmensas responsabilidades y de servicio. Pero no es una cosa mítica.

Una mujer humilde como ella solo puede rechazar el ego.

“Un periodista con un ego inmenso simplemente es malo. No le interesa las pequeñas cosas, las olvida y las ignora. No sirve y debe cambiar de oficio”,  sostiene, mientras comenta que lamentablemente muchos chicos se dejan deslumbrar por un periodismo de fama y poder, y se olvidan que su trabajo es servir, informar y contribuir.

La entrevista termina. Bajamos del bus y en el ascensor, alguien cercano le pregunta si se emocionó cuando recibió el premio, ella cierra los ojos y dice, bajito, una sola palabra: “Sí”.

Publicado por:

Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

Sígueme

Facebook Twitter

COMPATIR EN REDES

NOTICIAS RELACIONADAS

María Teresa Ronderos: “Un buen editor sabe dónde andan y en qué andan sus reporteros”

María Teresa Ronderos, periodista colombiana, asesora de la revista Semana y directora de VerdadAbierta.com, analiza brevemente el rol del editor.

16-05-12

México: Detienen a presunto asesino de la periodista Anabel Flores

Josele Márquez, alias El Chichi, es el supuesto líder regional del cartel de los Zetas y habría asesinado a la periodista mexicana Anabel Flores, que fue reportada desaparecida.

14-02-16

Una nueva convivencia: Robots y periodistas entrenados en manejarlos

Que The Washington Post use robots para elaborar las notas de los juegos en Río alarmó a muchos que de inmediato pensaron que los periodistas serían reemplazados por máquinas. El mismo temor que invadió Le Monde se repite en otras salas de redacción, pero no todo es malo. Al contrario.

07-08-16

COMENTARIOS