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El fotoperiodista que se hizo adicto a la guerra

Por Katheryn Hernández Olvera

Publicado el 21 de diciembre del 2015

“Tengo el asombroso don de estar en el lugar apropiado en el momento apropiado. Y si no es el momento adecuado, puedo ser paciente, quedarme en el lugar durante horas, deseando que las cosas lleguen”

– Donald McCullin, fotoperiodista.

Donald  McCullin es un hombre nacido en la pobreza del barrio Finsbury Park, Londres. Podía comprender el dolor, sufrimiento y desesperación de las verdaderas víctimas de la guerra: los pobres que no tienen un carro en que huir. 

Su carrera comenzó en la década de 1950 con fotografías de las pandillas o bandas locales de donde creció, las cuáles fueron publicadas en el periódico The Observer, donde trabajó por cuatro años. Después se mudó al diario Sunday Times, el mismo que se definía como independiente. A lo largo de 18 años, McCullin publicaría toda fotografía sin importar lo dura que fuera.

En el documental McCullin (que se encuentra en Netflix), el fotoperiodista que ahora tiene 80 años explica cómo halló en la fotografía el modo de librarse de la ignorancia, la intolerancia y la violencia. Decidió capturar las consecuencias de decisiones políticas, avaricias y locuras humanas.

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Soldado de la Marina de EEUU en estado de shock, Sur de Vietnam, 1968.

“Nunca creí que fuese correcto estar ahí”, afirmó McCullin. Al presenciar actos de sufrimiento, nace la pequeña línea que separa la acción de fotografiar y la de ayudar. Tras darse cuenta de ello, determina capturar imágenes que no afectarán la dignidad de las personas y ayudar si existiera la posibilidad. 

“La elección del momento oportuno es la parte más importante en la vida de un fotógrafo profesional”

 McCullin.

Si retrocedemos en la historia encontramos que la primera conexión entre un lente fotográfico y el cuerpo fue el retrato. Pero por tener un gran costo en un inicio sólo las personas con status alto podían acceder a tal servicio.

Don MCCullin

El fotoperiodismo aparecería hasta que las cámaras apuntaron hacia acontecimientos que se deseaban hacer llegar mediante imágenes al público no presente. De algún modo, se trataba de mostrar a la especie humana ante sí misma.

Así, el fotoperiodismo de guerra proyecta la terrible realidad que se vive en los campos. Las imágenes destacan la violencia, el terror, el sufrimiento, la desesperación, la angustia y el dolor de hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos.

Donald  McCullin 2

Donald McCullin nadó rodeado de cadáveres, escucho a señoras y niños gritando, vio matanzas, durmió entre muertos, visualizó cuerpos aplastados, cráneos despedazados y cabezas con sesos colgando, tuvo amenazas de muerte, y constantemente se encontraba despidiéndose de su familia en el aeropuerto. Sin embargo, explica que “al ser aclamado como fotógrafo de guerra, me sentí incómodo y sucio” porque “siempre había una guerra a la que podía ir. Me había convertido en un adicto a la guerra. Sufría de ese problema”.

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Madre e hija en Biafra, 1968.

Asistir a los campos de refugiados de Sabra y  Shatila por parte de falangistas fue el último trabajo de McCullin para el Sunday Times. En el hospital de Sabra y Shatila  habían muerto 21 personas, pero lo verdaderamente importante era la sala de niños con problemas mentales.

“Me dijeron: tuvimos que atar a los niños a las camas porque no podíamos controlarlos. Se podrían haber escapado y haberse herido. Veía niños atados a camas, cubiertos de moscas, haciendo un calor fuera de lo normal. Esos niños estaban sobre sus propias inmundicias. Se morían de hambre y sed”, narra el fotoperiodista.

Nikon

UN REPASO POR LA MISERIA Y LA VIDA

El documental que motivó este artículo fue filmado en tres días, aunque el trabajo de archivo y de postproducción llevó 18 meses. En la cinta se narra la carrera del fotógrafo pero también se hace un repaso de la historia mundial de la segunda mitad del siglo XX.  En una serie de fotografías se observa la miseria, la locura de la humanidad, y la sensibilidad que siente McCullin ante ello, pues siempre fue sensible al sufrimiento.

El documental “McCullin” ganó dos premios BAFTA en el 2013. Y se puede encontrar en Netflix o en Youtube.

Publicado por:

Estudiante de Ciencias de la Comunicación con especialización en Comunicación Política en la Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

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