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	<title>violencia de género &#8211; Clases de Periodismo</title>
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	<description>Escuela virtual de periodismo digital para América Latina</description>
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	<title>violencia de género &#8211; Clases de Periodismo</title>
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		<title>Perú: Caretas necesita un manual para entender la violencia de género</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lucero Chávez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Aug 2016 20:52:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Herramientas]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[Arlette Contreras]]></category>
		<category><![CDATA[Caretas]]></category>
		<category><![CDATA[Machismo]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[El 'calato pegalón' Adriano Pozo apareció en la portada de una importante revista del Perú posando muy bien puesto, mostrando altivamente su tatuaje en el brazo derecho 'Impossible is nothing', como si nada hubiera pasado, como si fuese él quien está recuperándose de una tragedia. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>El &#8216;calato pegalón&#8217; Adriano Pozo apareció en la portada de una importante revista del Perú posando muy bien puesto, mostrando altivamente su tatuaje en el brazo derecho <strong>&#8216;Impossible is nothing&#8217;,</strong> como si nada hubiera pasado, como si fuese él quien está recuperándose de una tragedia.</div>
<div></div>
<div><a href="http://caretas.pe/Main.asp?T=3082&amp;S=&amp;id=12&amp;idE=1271&amp;idSTo=0&amp;idA=76351#.V6T77BLhBBx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">En entrevista para Caretas</a>, Pozo dijo que también fue víctima de agresión. Sí, Arlette Contreras &#8211; la mujer a la que arrastró por los cabellos salvajemente en un hotel de Ayacucho &#8211; también lo «agredió emocionalmente» porque lo confundió con su ex tres veces y le generó frustración. La revista incluso muestra la imagen de un diagnóstico médico.</div>
<div style="padding-left: 30px;"></div>
<div style="padding-left: 30px;"><b>–¿Es usted borderline? Arlette sostiene que usted es un peligro para la sociedad y por eso debe estar tras las rejas.</b><br />
–Mi enfermedad nunca ha sido un peligro para la sociedad. Los diagnósticos psiquiátricos señalan que el trastorno es un problema para uno mismo. Tengo dependencia emocional. No es como ella quiere que parezca, no soy un monstruo o un peligro.</div>
<div style="padding-left: 30px;"></div>
<div style="padding-left: 30px;"></div>
<div><a href="https://www.hairbro.es/collections/protesis-capilares-material-de-monofilamento"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-280516 size-full" src="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2016/08/CARETAS.jpg" alt="Prótesis Capilares Material de Monofilamento" width="295" height="395" srcset="https://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2016/08/CARETAS.jpg 295w, https://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2016/08/CARETAS-224x300.jpg 224w" sizes="(max-width: 295px) 100vw, 295px" /></a></div>
<div></div>
<div>Además, dice que su intención nunca fue violarla o matarla y hasta suena un tufo de indignación en su declaración: «En ningún momento le había manifestado eso», asegura para Caretas. Seguro el hecho de que la haya violentado causándole golpes en la cabeza y en el cuerpo significaba que se moría de amor por ella, ¿no? Y por otro lado si la maltrató fue claramente porque él le abrió «todo su mundo» y ¿qué hizo ella? confundirlo con otro hombre, por lo tanto Arlette Contreras se merecía el abuso, ¿no?</div>
<div></div>
<div>No hace falta un análisis profundo para entender que ese es el mensaje que nos está dando Caretas a solo una semana de una masiva marcha contra la violencia de género #NiUnaMenos.</div>
<div></div>
<div>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=MilCWThqfNE">https://www.youtube.com/watch?v=MilCWThqfNE</a></p>
</div>
<div></div>
<div><a href="http://caretas.pe/Main.asp?T=3082&amp;S&amp;id=12&amp;idE=1271&amp;idSTo=0&amp;idA=76357#.V6T6LxLhBBz" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Según la revista</a>, está «buscando la otra parte» y a este entrevistado &#8211; como a cualquier otro &#8211; se le trata con «distancia y profesionalismo». Caretas solo intentaba<strong> «conseguir respuestas»</strong>; sin embargo nada podría estar más lejos de la realidad: en este artículo Caretas no solo muestra a Adriano Pozo como un hombre de buena familia, víctima del precario estado de salud mental de nuestro país que una noche tuvo un «impulso no controlado». Este trabajo reivindica el machismo imperante en nuestra sociedad. ¿Dicen que ellos no son &#8216;el tribunal del pueblo&#8217;? Bien y claramente tampoco lo son de la ética, la moral o los valores. No, Caretas, eso no se hace. No es nada bonito tu periodismo.</div>
<div></div>
<div>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">Descarga manual para periodistas interesados en la cobertura de la violencia de género” <a href="https://t.co/0rifvca5SM">https://t.co/0rifvca5SM</a> <a href="https://t.co/YFF9tEknvV">pic.twitter.com/YFF9tEknvV</a></p>
<p>&mdash; Clases de Periodismo (@cdperiodismo) <a href="https://twitter.com/cdperiodismo/status/756969886337892352?ref_src=twsrc%5Etfw">July 23, 2016</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
</div>
<p><img decoding="async" class="alwaysThinglink" style="max-width: 100%;" src="//cdn.thinglink.me/api/image/818178543245590529/1024/10/scaletowidth#tl-818178543245590529;1043138249'" alt="" /></p>
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		<title>Atención, periodista: 10 pasos hacia un periodismo comprometido con #NiUnaMenos</title>
		<link>https://www.clasesdeperiodismo.com/atencion-periodista-10-pasos-hacia-un-periodismo-comprometido-con-niunamenos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[@cdperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Aug 2016 22:22:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claves]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia contra la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo primero que aprendí en la escuela de periodismo fue que eso de la aséptica objetividad es un gran cuento, que en este oficio no reproducimos la realidad, sino un fragmento de ésta desde una perspectiva determinada, portadora de nuestras experiencias, convicciones y taras. Lo segundo fue que, justamente por ello, nada es casualidad en nuestros reportes: ni la palabra, ni la foto, ni la ubicación, nada, porque todo tiene un mensaje oculto, una intención de producir tal o cual cosa en la audiencia, aunque a veces no seamos tan conscientes de ello. Por eso, hoy me atrevo a ofrecer a mis colegas estos 10 pasos hacia un periodismo comprometido con #NiUnaMenos, más allá del hashtag y los trending topics.
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gio Infante(*)</strong></p>
<p><span style="line-height: 1.5;">Lo primero que aprendí en la escuela de periodismo fue que eso de la aséptica objetividad es un gran cuento, que en este oficio no reproducimos la realidad, sino un fragmento de ésta desde una perspectiva determinada, portadora de nuestras experiencias, convicciones y taras. Lo segundo fue que, justamente por ello, nada es casualidad en nuestros reportes: ni la palabra, ni la foto, ni la ubicación, nada, porque todo tiene un mensaje oculto, una intención de producir tal o cual cosa en la audiencia, aunque a veces no seamos tan conscientes de ello. Por eso, hoy me atrevo a ofrecer a mis colegas estos 10 pasos hacia un periodismo comprometido con #NiUnaMenos, más allá del </span><em style="line-height: 1.5;">hashtag</em><span style="line-height: 1.5;"> y los </span><em style="line-height: 1.5;">trending topics</em><span style="line-height: 1.5;">.</span></p>
<p><strong>1. Lenguaje inclusivo. </strong>Sí, a veces suena mal, ocupa más espacio y, especialmente, demanda más esfuerzo, pero es nuestra obligación frenar el sentido común de que la «o» masculina incluye a todas y todos, en especial cuando por más que formalmente incluya, esconde a algunas y, caletamente, las termina excluyendo. Además de usar «las y los», implica usar la «a» en cargos como presidenta o gerenta, el uso de palabras neutras en lugar de masculinas (humanidad en lugar del hombre, por ejemplo), y repensar el sentido escondido en cada palabra y frase: «violencia doméstica» encierra en ese espacio aquella que es motivada por el machismo y la misoginia que constituyen asunto público, «bajos instintos» naturaliza las violaciones sexuales en algo innato en los hombres, y «crimen pasional» justifica los feminicidios en la pasión, el amor y los celos.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-95110" src="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2012/01/AltoViolenciaMexico-264x300.jpg" alt="AltoViolenciaMexico" width="264" height="300" /></p>
<p><strong>2. Basta de víctimas llorando.</strong> Ya suficientemente doloroso y humillante es ser víctima de tantas violencias, de tantas personas, tantas veces, y además tener que enfrentarse a un sistema que te vuelve a violentar cuando denuncias y requieres soporte, como para que además tengas que recibir más violencia de un periodismo carroñero que invade tu intimidad metiéndote la cámara mientras lloras o estás en shock, ¿no? Reportar la violencia en los medios busca registrarla, llamar la atención de la sociedad y las autoridades, y frenarla. Y una víctima llorando y con su imagen así reproducida en todo el país y sin límite alguno no ayuda a ninguna de esas tres causas, ni mucho menos ayuda a la víctima, sino que la agrede nuevamente. También debemos proteger la identidad de las víctimas y solamente difundir sus nombres completos e imágenes si tenemos su autorización explícita. Y esto incluye lo que las víctimas postean en sus redes sociales, como los testimonios del grupo de Facebook #NiUnaMenos y que un noticiario reprodujo abusivamente. No porque algo sea de acceso (casi) público significa que puede reproducirse en señal nacional sin mayor trámite. En sencillo: respetemos la dignidad de las víctimas, no sigamos haciendo aquello que no nos gustaría que nos hagan a nosotros mismos.</p>
<p><strong>3. Basta de preguntar qué vestía.</strong> Ante la violencia solo hay dos lados: el de la víctima y el del agresor. Y preguntarle a la víctima qué vestía, si estaba maquillada, por qué caminaba tan solita por una calle tan oscura tan tarde, implica asumir que hay condiciones que justifican los ataques y que, por lo tanto, ella tiene alguna culpa de lo que le sucedió, justificando al agresor y poniéndonos de su lado. Ante estos hechos no es éticamente posible ser neutral. Y sí es posible frenar las agresiones reiteradas, aquello que desde el Derecho se llama revictimización, y cuya forma más frecuente es obligar a que la víctima repita una y otra vez lo que le pasó, cosa que debemos frenar: para eso están los documentos de la denuncia, las pericias, quienes asumen su defensa, etc. Si nuestra preocupación es «vestir» el texto para la televisión, usemos la creatividad.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-246488" src="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2014/08/violencia-mujer.jpg" alt="violencia-mujer" width="750" height="400" /></p>
<p><strong>4. Basta de buscar justificaciones. </strong>Qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué y para qué son las preguntas fundamentales del oficio. Pero el por qué se vuelve problemático cuando nos enfrentamos a problemas estructurales como la violencia misógina, racista u homofóbica, porque la respuesta es estructural y, ante lo complicado que suele ser explicar ello en los breves tiempos y espacios de los medios, terminamos tomando lo que está más a la mano: la calle oscura, la falda corta, el escaparate, etc., que son finalmente justificaciones a favor del agresor y, repito, nunca hay justificación real.</p>
<p><strong>5. No le digas loco, sino criminal misógino.</strong> Yo también creo que un sujeto que viola a su hija o le echa agua hirviendo a su pareja, bien de la cabeza no está. El problema es que decir eso y calificarlo de loco, enfermo, demente, alcohólico, drogadicto y etc., lo patologiza, ayudando a que escape de la justicia, porque si lo que actuó fue la enfermedad y no él, lo que le corresponde es el sanatorio y no el penal, o sí el penal pero con una pena más chiquita, comprensiva. Probablemente estos tipos estén mal de la cabeza, pero no por locos, sino por haber normalizado y aprendido a sacar provecho un modelo social perverso en el que las vidas y cuerpos de las mujeres (y de todo aquel que no sea un macho heterosexual blanco) vale menos y es prescindible, y por ello lo que merecen es la cárcel, y con una pena agravada además porque su delito se funda en el odio no contra una persona sino contra un grupo humano en situación de histórica situación de desigualdad.</p>
<p><strong>6. Los derechos de las mujeres son política. </strong>Ningún lugar es casual: el reportaje más esperado va casi al final para mantener al televidente enganchado, la foto más impactante va en la portada para vender más ejemplares, y en los diarios las secciones más importantes como política van adelante y las menos como deportes y espectáculos muy por detrás. El lugar lo es todo. En esa lógica, las noticias «de mujeres» deben ir donde les corresponde: si son sobre sus derechos y políticas para protegerlos, en política que es el lugar de los grandes debates del país, en lugar de sociedad que suele encerrar lo más local y anecdótico; si denuncian violencia, en policiales junto a otros delitos; si se trata de entrevistas a personalidades, en la sección que corresponda según la naturaleza de su ocupación, pero ya no más en la sección o suplemento femenino, que en realidad refiere a los asuntos domésticos, de cuidado de niñas y niños, y de imagen personal. Es más, esta sección debería desaparecer, o mínimamente ser replanteada a una época en la que los asuntos domésticos, del cuidado y autocuidado son (o deben ser) asuntos de mujeres y hombres por igual.</p>
<p><strong>7. No feminizar (más). </strong>El lado humano de los personajes públicos es un must de programas y suplementos de fin de semana. El problema es que mientras en los hombres puede ser hasta transgresor porque muestra su dimensión afectiva y doméstica usualmente invisible, a las mujeres suele devolverlas al «lugar natural» de la casa donde son madres, esposas, hijas y hermanas, personas definidas más por su vínculo con otros a los que sirven (fundamentalmente hombres) que por sí mismas, reforzando patrones machistas. Una sutil variación de esto son las fotos de mujeres políticas entrevistadas sobre su labor pero fotografiadas en sofás de sala colocados en lugares inverosímiles como parques o las entradas de sus casas, recordando qué espacio deberían ocupar. Y la forma más descarada son los programas de moda que, so pretexto del «buen gusto» no son más que policías que tachan los cuerpos que les desagradan, imponiendo el modelo de la Barbie que debe existir únicamente para el deleite visual de los machos. Y, claro, de yapa esto va con su dosis de racismo, clasismo, gordofobia y demás.</p>
<p><strong>8. Nuevos modelos para las niñas y niños de hoy. </strong>Es en nuestra chiquititud que construimos quiénes somos, quiénes queremos ser, qué queremos hacer con nuestras vidas, y en ello son fundamentales aquellas y aquellos a los que admiramos, a quienes se nos ha enseñado a admirar por, entre otras cosas, su aparición en los medios. Por eso es un deber ético aportar referentes diversos de esfuerzo, logro y liderazgo. Y con diversos no refiero solo que haya mujeres y hombres, sino que deben ser cada vez más mujeres, incluso más de la mitad, no solo porque son la mitad de la población, sino porque históricamente se les ha ocultado y debemos reparar esa situación. Va a ser difícil encontrarlas porque hay menos lideresas mujeres visibles, sí, pero esa es justamente nuestra chamba. Y probablemente cuando las encontremos será más difícil entrevistarlas porque están hiperdemandadas por ser las únicas conocidas, porque probablemente además de sus carreras en casa deben atender hijos, maridos y demás, así que no basta con pedirles una entrevista sino que debemos hacer ajustes en horarios, lugares y plazos para acomodarnos a sus tiempos. Ah, pero además no basta con tener más mujeres en los medios, hay que también procurar diversidad entre ellas, que no todas sean blancas y de derechas, que haya también indígenas, cholas y negras, de izquierdas, lesbianas, trans, de sectores populares, etc.</p>
<p><strong>9. Ponernos en sus zapatos. </strong>Nos han criado para (sobre)vivir en una sociedad diseñada por hombres blancos heterosexuales con plata y demás, para el privilegio de, coincidentemente, ellos. Y hemos naturalizado sentidos comunes machistas, racistas, homofóbicos, clasistas y demás. Identificarlos, cuestionarlos y progresivamente desecharlos es un reto del día a día. Por ello debemos procurar ponernos en los zapatos de las mujeres (y en especial de las más vulnerables y de las víctimas) en todas y cada una de nuestras coberturas. Podemos recurrir a especialistas mujeres que nos muestren variables y sensibilidades que a pocos hombres se les ocurrirían, y no solo en temas «de mujeres». Y dejar de dar cabida a quienes usan sus títulos para legitimar sus prejuicios.</p>
<p><strong>10. No olvides el contexto. </strong>La pelea por el espacio al aire o en el impreso nos lleva a simplificar tanto que reportamos los casos de violencia suprimiendo referencias al contexto, corriendo el peligro de que se crea que son hechos aislados en lugar de parte de un orden sistémico. Para evitarlo es siempre útil contar con información que muestren que el caso particular es parte de una realidad más grande y compleja. En los últimos años el Ministerio de la Mujer y las organizaciones feministas han producido tal cantidad de información que siempre encontraremos datos nuevos e impactantes, ¡usémoslos! Y de cuando en cuanto insistamos a nuestros editores en que es necesario explicar el contexto, las construcciones estructurales, y que para ello necesitamos más espacio, un espacio privilegiado en el día u hora de mayor audiencia.</p>
<p>Además de estos 10 pasos propuestos, hay muchísimas otras cosas que podemos hacer para tener medios realmente digan #NiUnaMenos en todas sus dimensiones. Las y los <strong>propietarios</strong> deberían plantearse cuotas de género (porque hablar de paridad hoy en día sería irreal) entre sus directores y editores. Las y los<strong>directores y editores</strong> deberían incorporar la perspectiva de género (y de derechos humanos, interculturalidad y demás) a sus códigos de ética y manuales de estilo, así como promover a periodistas mujeres, darles mayor visibilidad, encargos de mayor importancia. Las <strong>áreas comerciales</strong> podrían empezar a rechazar publicidad que cosifique a las mujeres y atente contra su dignidad en razón de su etnia, orientación sexual, clase y demás. Ya, ya, se quedarían sin publicidad, pero por lo menos podrían empezar con los casos más descarados, ¿no? Y las y los<strong>consumidores</strong> bien podríamos ser cada vez más exigentes: cuestionar abiertamente las coberturas misóginas (u homofóbicas, racistas, clasistas y demás), exigir disculpas y enmiendas públicas, el despido de agresores frecuentes, usar los mecanismos de autorregulación como la Sociedad Nacional de Radio y Televisión o los de denuncia penal por discriminación, y también darle a los medios donde más les duele, en el bolsillo, dejando de consumirlos, convirtiéndolos en cadáveres de cara a los anunciantes que los mantienen.</p>
<p>Mecanismos para un mejor periodismo hay muchos, y la mayoría están en nuestras manos, seamos periodistas, o consumamos lo que producen.</p>
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<div class="_d97"><em><strong><span class="_5yl5">(*) Periodista y activista en derechos humanos.</span></strong></em></div>
<div class="_d97">NR: Este artículo se publicó inicialmente en La Mula. Con permiso del autor, lo difundimos en esta web.</div>
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		<title>Descarga el “Manual para Periodistas, con herramientas para el abordaje y cobertura de casos de violencia de género”</title>
		<link>https://www.clasesdeperiodismo.com/descarga-el-manual-para-periodistas-con-herramientas-para-el-abordaje-y-cobertura-de-casos-de-violencia-de-genero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sofia Pichihua]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Feb 2016 16:13:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura]]></category>
		<category><![CDATA[manual]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[El “Manual para Periodistas, con herramientas para el abordaje y cobertura de casos de violencia de género” presenta herramientas para informar sobre feminicidio y otras situaciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong><a href="http://www.ffyh.unc.edu.ar/ciffyh/femges/manual-para-periodistas-sobre-coberturas-de-genero/" target="_blank">“Manual para Periodistas, con herramientas para el abordaje y cobertura de casos de violencia de género” </a></strong>presenta herramientas para informar sobre feminicidio y otras situaciones.</p>
<p>El Área FemGeS de la UNC compartió este reporte que busca dejar claro que «informar con enfoque de <a href="http://www.clasesdeperiodismo.com/2016/02/22/espana-analizan-la-cobertura-de-violencia-de-genero-en-medios-televisivos/" target="_blank">género</a> implica partir sin ninguna clase de supuesto “natural” respecto a los roles sociales y culturales asignados a hombres y mujeres».</p>
<p>Se agrega: «En este sentido, la cobertura de hechos de <a href="http://www.clasesdeperiodismo.com/2015/12/17/descarga-el-ebook-ciberacoso-y-violencia-de-genero-en-las-redes-sociales/" target="_blank">violencia de género,</a> al no contar con instancias académicas específicas en las currículas o planes de estudios que otorgan la formación a comunicadxs, periodistas y noterxs,  reproduce la misma carga ideológica, política, cultural y social que permitió que este problema sea parte hoy de la cotidianidad del mundo».</p>
<p>Según el manual, los periodistas «en su trabajo diario, deben asumir que tienen responsabilidad en el combate de esta problemática socio-cultural, por lo que deben aprender a despojarse de las cargas ideológicas y valores subjetivos que generan, en el abordaje mediático-profesional de este tipo de situaciones».</p>
<p>El manual está <a href="http://contralosfemicidios.hn/images/generales/descargas/publicaciones/2015/Manual__los_periodistas_podemos_ayudar.pdf" target="_blank">disponible en español aquí.</a></p>
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		<item>
		<title>Denuncian violencia de género en las redes sociales</title>
		<link>https://www.clasesdeperiodismo.com/denuncian-violencia-de-genero-en-las-redes-sociales/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Milagros Olivera Noriega]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Aug 2014 20:34:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[La era digital no solo nos trae plataformas como Facebook y Twitter que facilitan la interacción. También nos brindan herramientas que perpetúan estereotipos y formas de violencia contra las mujeres. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La era digital no solo nos trae plataformas como Facebook y Twitter que facilitan la interacción. <strong>También nos brindan herramientas que perpetúan estereotipos y formas de violencia contra las mujeres. </strong></p>
<p>En Andalucía, España,  los responsables del programa de atención a mujeres menores de edad víctimas de violencia de género repararon en este mal que arrastra la era digital, y compartieron situaciones de las que, probablemente, más de una adolescente haya sido víctima.</p>
<p>Paola Fernández Zurbarán, una de las responsables del programa, <strong>explica que las redes sociales son mal utilizadas por algunas parejas. Sobre las chicas de entre 14 y 27 años que la organización atiende, asegura que todas «han sufrido mucho y llegan muy violentadas psicológica, física y sexualmente, con la autoestima rota y la identidad muy deteriorada».</strong></p>
<p>Para la especialista, “las redes sociales multiplican el descrédito ante los demás, la imagen pública de las chicas se destroza y repararla es mucho más difícil porque las redes sociales lo amplifican todo”.</p>
<p><a href="http://www.lr21.com.uy/mujeres/1192444-mujeres-machismo-redes-sociales-formas-la-violencia-de-genero-en-la-era-digital" target="_blank"><strong>El portal La Red 21 publicó 6 casos </strong></a><strong>que demuestran los perjuicios que arrastra la aparentemente maravillosa era digital.</strong></p>
<ul>
<li>La primera consiste en pedirle la contraseña a la pareja. Cuando las jóvenes les conceden sus claves -bajo la premisa de que las parejas no deben tener secretos-, empieza el control, pues la pareja empieza a exigirle que borre a ex novios y demás personas.</li>
<li><strong>La segunda es cuando los sujetos se hacen pasar por ellas en las redes sociales. A veces logran ingresar a sus cuentas y publican contenidos que las dejan en ridículo.</strong></li>
<li>La tercera es la extorsión con fotografías. Es importante nunca intercambiar fotografías privadas con contenido sexual explícito o sugerente, pues no son pocas las jóvenes que luego han sido extorsionadas o amenazadas por los sujetos con hacer públicas las fotografías.</li>
<li>La cuarta es conectar el geolocalizador. Esta herramienta de control sirve, evidentemente, para conocer la ubicación de la joven.</li>
<li>La quinta es pedir fotos que avalen lo que la persona manifiesta. Es decir, si las adolescentes le dicen a su pareja que están en casa, estos les exigen que les envíen una imagen a través de WhatsApp que lo pruebe. <strong>Otra práctica es pedirle constantemente que envíe fotos por mensajería móvil, donde la menor debe mostrar, incluso, cómo está vestida. “En las relaciones adultas, puede haber convivencia. En los adolescentes, como no la hay, a veces el chico obliga a la chica a demostrarle dónde y con quién está. Incluso la hace conectarse a Skype a cualquier hora, hasta de madrugada, para comprobar que está en su casa”, comenta.</strong></li>
<li>La sexta consiste en prácticas sexuales que incomodan a las mujeres. Los hombres crecen con una carga pornográfica muy alta, por lo que suelen desear tener sexo como en las películas pornográficas. <strong>Las chicas suelen comentar que sus parejas las obligan a mantener relaciones sexuales en posturas que no les gustan</strong> «y ellas sienten que tienen que estar encantadas, aunque la práctica sea denigrante”, asevera la especialista.</li>
</ul>
<p><strong>“Se ha producido un falso avance social. Se ha avanzado en las formas más explícitas de violencia, está mal visto que un hombre pegue a su mujer, pero el machismo ha desarrollado otras formas de ejercer su autoridad, mucho más sutiles y sofisticadas»</strong>, manifiesta Fernández.</p>
<p><a href="http://www.lr21.com.uy/mujeres/1192444-mujeres-machismo-redes-sociales-formas-la-violencia-de-genero-en-la-era-digital" target="_blank"><strong>Con información de LaRed21.</strong></a></p>
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		<title>La periodista que une a las mujeres contra la violencia de género</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alvaro Reyes]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Dec 2013 15:26:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Jineth Bedoya Lima]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[En una entrevista para The Guardian, Bedoya indicó que la única manera de lograr su objetivo es darse a conocer ante el mundo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2013/12/jinethbedoya.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-211579" alt="jinethbedoya" src="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2013/12/jinethbedoya.jpg" width="512" height="245" /></a></p>
<p><a href="https://twitter.com/jbedoyalima" target="_blank">Jineth Bedoya Lima</a> ya es un símbolo de lucha. La periodista colombiana, violada y torturada por miembros de las fuerzas paramilitares en su país, no ha querido ocultarse y ahora lidera el movimiento «No es el Momento de Estar en Silencio», que busca representar y hacer justicia por todas las mujeres que han vivido una situación similar.</p>
<p>En una entrevista para <a href="http://www.theguardian.com/world/2013/dec/14/jineth-bedoya-lima-colombia-women" target="_blank">The Guardian</a>, Bedoya indicó que la única manera de lograr su objetivo es darse a conocer ante el mundo.</p>
<p>«¿Cómo puedo superar mi miedo cuando parecía que mi vida había terminado ¿Cómo he de continuar como una mujer y una periodista frente a este muro negro? Necesitaba saber lo que pasó. Cuando me vaya de este mundo, tengo que haber sabido lo que pasó a Jineth Bedoya, a mis colegas y tantas otras mujeres», dijo.</p>
<p>Como reportera siempre estuvo cerca de la violencia y la trágica realidad de una Colombia dominada por los cárteles, allá a mediados de los noventas. De un momento a otro, el 25 de mayo del 2000, en una comisión que realizaba para <a href="http://www.elespectador.com/" target="_blank">El Espectador</a> en la prisión conocida como La Modelo, ella fue secuestrada y ultrajada por los paramilitares.</p>
<p>Muchas mujeres, en la época de la guerra interna de ese país entre el Estado y las mafias del narcotráfico, pasaron por lo que Jineth Bedoya. Más de diez años después, a sus 40 de edad, la periodista se ha convertido en la voz que clama justicia y que quiere hacerse un espacio en el debate contra la violencia de género.</p>
<p>Ella siempre actuó como una profesional cuando debía recoger información y testimonios. «Yo sabía sobre el tráfico de armas a los presos paramilitares con la complicidad del Estado», reveló , » y quería contar la historia de por qué pasó la masacre en la prisión. Lo que no sabía entonces, pero sabemos ahora, era que el arma que corría dentro de la cárcel estaba pasando sobre la autoridad de las personas, en lo alto de la jefatura de la policía y militar»</p>
<p><strong>UNA MUJER QUE DECIDIÓ PONERSE DE PIE</strong></p>
<p>Bedoya, quien ahora trabaja para <a href="http://www.eltiempo.com/" target="_blank">El Tiempo</a>, no teme contar lo que sucedió el día en la que fue una víctima más. «Cuando llegué a la entrada de la prisión (La Modelo), una mujer me preguntó si era periodista. Estaba a punto de responder cuando un hombre se acercó, puso su brazo alrededor de mi cintura, un arma a mi lado, y me dijo que me mataría si no empezaba a caminar «, contó.</p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Ella fue llevada a un almacén en donde la esperaban más hombres. Luego fue trasladada a un sitio que no reconoció porque estaba vendada y atada. «Condujimos durante mucho tiempo a un lugar donde me violaron, me torturaron y me mantuvieron secuestrada, prisionera», evocó.</span></p>
<p>Lo que sí le sorprendió es que en su país, las mujeres están decididas a protegerse de una manera particular. <strong>«En Colombia , después de décadas, las mujeres han llegado a considerar sus cuerpos como armas de guerra</strong>«, aseveró.</p>
<p>«La violación contra las mujeres no es sólo una consecuencia del conflicto», aseguró . «Esta es también un negocio, una oportunidad comercial».</p>
<p>Por su determinación para desvelar todo acto de violencia contra la mujer, ahora Jineth vive más insegura. A todo lugar que va la acompañan guardespaldas. No es lo que ella ha querido para sí, pero no piensa dar el brazo a torcer en su lucha.</p>
<p>«Esta es mi vida, es la que yo he elegido», remarcó.</p>
<p><strong>Fuente: </strong><a href="http://www.theguardian.com/world/2013/dec/14/jineth-bedoya-lima-colombia-women" target="_blank">The Guardian</a></p>
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		<title>Cómo informar sobre violencia de género sin caer en el sensacionalismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Miranda]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 23:52:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claves]]></category>
		<category><![CDATA[feminicidio]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo machista]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[La cobertura periodística del asesinato perpetrado por un hombre de 39 años contra una niña de 13 en El Salobral ha generado numerosas críticas a los medios de comunicación españoles, como El País, La Razón, El Mundo, Público y ABC, y hasta motivó la creación del hashtag #periodismomachista. Este suceso ha reabierto]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2012/10/Asesino-de-El-Salobral1.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-144945" title="Asesino de El Salobral" src="http://www.clasesdeperiodismo.com/wp-content/uploads/2012/10/Asesino-de-El-Salobral1.jpg" alt="" width="500" /></a></p>
<p>La cobertura periodística del asesinato perpetrado por un hombre de 39 años contra una niña de 13 en El Salobral ha generado numerosas críticas a los medios de comunicación españoles, como <a title="Diario El País" href="http://elpais.com/" target="_blank">El País</a>, <a title="Diario La Razón" href="http://www.larazon.es/" target="_blank">La Razón</a>, <a title="Diario El Mundo" href="http://www.elmundo.es/" target="_blank">El Mundo</a>, <a title="Diario Público" href="http://www.publico.es/" target="_blank">Público</a> y <a title="Diario ABC" href="http://www.abc.es/" target="_blank">ABC</a>, y hasta motivó la creación del hashtag #periodismomachista. Este suceso ha reabierto el debate acerca de cómo informar sobre la violencia de género sin caer en el sensacionalismo.</p>
<p>Hay numerosas guías con recomendaciones y normas para un adecuado tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres, pero poco medios las cumplen. Por ejemplo, en varios países de América Latina, donde los feminicidios son comunes, los cuestionamientos a los excesos de la prensa se han limitado a casos demasiado notorios.</p>
<p>El diario <a title="Diario Público" href="http://www.publico.es" target="_blank">Público</a> fue uno de los primeros medios españoles que estableció un <a title="Decálogo para cubrir la violencia de género" href="http://www.publico.es/espana/39014/publico-se-compromete-decalogo-para-informar-sobre-violencia-de-genero" target="_blank">código autorregulatorio</a> para sus periodistas. Sin embargo, su famoso decálogo no lo libró de una cuestionable actuación en la cobertura del crimen de El Salobral, pues presenta comentarios de vecinos que dicen que el asesino era una persona “normal”, pese a que las normas de este periódico establecen que «evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja».</p>
<p>Según el <a title="Manual de Género del PNUD" href="http://www.americalatinagenera.org/es/documentos/Folleto_ManualdeGenero.pdf" target="_blank">Manual de Género para Periodistas elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo</a> (PNUD), la violencia de género incluye todas aquellas situaciones de violencia que, en particular, afectan a las personas por razón de su sexo, como el asesinato, el maltrato, abandono, privación alimentaria, incesto, desatención a la salud y violencia o acoso sexual.</p>
<p>Al mostrar la violencia de género, los medios han hecho visible un problema social. Sin embargo, su tratamiento muchas veces resulta poco beneficioso para prevenir la violencia. Por ello, después de revisar varios decálogos y manuales, hemos hecho una selección de aspectos claves para la cobertura de este tema. Aquí va nuestra lista de sugerencias:</p>
<p>&#8211;<strong>Usar la terminología correcta.</strong> No es crimen pasional, es violencia de género y, en la mayoría de los casos, violencia contra la mujer, y, cuando termina en muerte, se llama feminicidio.</p>
<p>&#8211;<strong>No justificar la violencia.</strong> “La mató porque lo engañaba”, “Tenía problemas mentales”, “Tenía problemas económicos” y “ la asesinó después de una fuerte discusión” son algunas de las frases que, sin quererlo, intentan justificar al victimario y presentarlo como víctima.</p>
<p><strong>-Destacar el comportamiento del agresor.</strong> Informar sobre insultos, amenazas, humillaciones, previas al hecho, para que otras posibles víctimas puedan identificar la figura de un maltratador.</p>
<p>&#8211;<strong>Cuidado con la presunción de inocencia.</strong> Una vez que se conoce fehacientemente quién es el agresor o asesino, dar su nombre, identificarlo.</p>
<p><strong>-No omitir el sujeto de la acción</strong>. Expresiones como “otra víctima de violencia” y “una mujer muere/ fallece” no dejan  claro que se trata de una agresión o un asesinato.</p>
<p><strong>-Recurrir a fuentes fiables.</strong> Evitar manifestaciones de terceros no relevantes para el caso que puedan beneficiar al agresor: “era muy educado y parecía un buen hombre”. Buscar opiniones de personas expertas en el tema.</p>
<p><strong>-Preservar la intimidad de la víctima</strong>. Cuidar al máximo el uso de imágenes y otros detalles para no estimular el morbo.</p>
<p><strong>-No culpar a la víctima.</strong> Evitar cuestionar su actuación o la veracidad de su relato, en base a su estilo de vida, hábitos, indumentaria u otros factores que no son relevantes, pero que sugieren de manera errónea que tienen relación con el riesgo de sufrir violencia de género.</p>
<p><strong>-Dar información útil.</strong> Incluir en las notas datos sobre a dónde pueden recurrir las mujeres en situación de violencia para buscar ayuda.</p>
<p><strong>¿Cómo es la cobertura periodística de la violencia de género en tu ciudad? ¿Tienes alguna sugerencia que dar para mejorarla?</strong></p>
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