Mientras Reporteros Sin Fronteras y otras organizaciones consideran Turquía como una cárcel para periodistas, el ministro de Exteriores de ese país, Mevlut Cavusoglu, sostiene que en su país no hay una caza de brujas contra periodistas, sino «contra delincuentes que apoyan el terrorismo».
La libertad de información, señala, está asegurada: «No tenemos nada que ocultar».
Reporteros Sin Fronteras advierte de que el país se ha convertido en la mayor cárcel de informadores del mundo. «Todos los autores del golpe están detenidos», dice el ministro. Y acota: que solo falta su ‘cerebro’, el clérigo Fetullah Gulen, que vive en Estados Unidos.
Reporteros Sin Fronteras da cuenta de 150 medios de comunicación cerrados, 2.300 periodistas sin empleo, retirada de carné de prensa a 700 informadores y encarcelamiento de otros 40. «No consideramos a Reporteros Sin Fronteras como una organización objetiva», dice Cavusoglu. Y remarca: «No existe un solo periodista encarcelado por informar o criticar al Gobierno».
El ministro, citado por El Mundo, atribuye las detenciones de decenas reporteros a su «apoyo al terrorismo», por medio de «la propaganda». Y pide que «se distinga entre informadores que hacen su trabajo y aquellos involucrados en actividades ilegales».
«No se puede pedir inmunidad por ser periodista, como tampoco se puede pedir por ser político», sentencia.









