La BBC denunció que China hizo que su equipo de reporteros firmaran un documento de confesión y disculpa por «comportamiento causando un impacto negativo» y por tratar de realizar una «entrevista ilegal».
La organización, que nunca pudo conocer a su entrevistado, conoció más sobre el ejercicio del poder en China que en cualquier otra entrevista, explica el reportero John Sudworth. «Es aquella que implica la violencia, la intimidación y una confesión forzada», refirió.
La BBC tenía que conversar con Yang Linghua, en un reporte en el cual se ponía en evidencia que cada año a muchas decenas de miles de chinos se les niega la posibilidad de obtener algo de justicia a través de los tribunales locales dirigidos por el Partido Comunista.
El medio entrevistó a su hermana, Yang Qinghua, hace tres años en un viaje para realizar una petición a Pekín. Las hermanas alegan que su tierra fue robada de ellas y su padre, quien en una disputa fue golpeado de tal manera que finalmente murió.
La hermana y la madre de Yang habían sido puestos bajo arresto domiciliario no oficial. Pero como nunca habían estado en Pekín para presentarse antes, creían que iban a ser libre de toda sospecha y, al menos, capaz de subir a un tren para dirigirse al Congreso Nacional del Pueblo a hacer su queja. Se equivocó.
Un grupo de personas las esperaban y en pocos minutos tomaron a los periodistas para destrozar todas sus cámaras.

«Después de que dejamos el pueblo, fuimos perseguidos y tuvimos nuestro coche rodeado por un grupo de unos 20 matones», cuenta el reportero.
«Luego se les unieron algunos agentes de Policía uniformados y dos funcionarios de la oficina local de asuntos exteriores, y bajo la amenaza de más violencia, hicieron que eliminaramos algunas de nuestras imágenes y obligados a firmar la confesión», anotó.
Vía BBC.










