Cubrir una tragedia es una gran responsabilidad. En circunstancias en las que un tuit puede contener una imagen cruda y cruel, y donde el filtro no existe, los medios pueden marcar la diferencia y cuestionar el proceso de elección de las imágenes que difunden en sus diversos soportes. La verdad no puede resultar lesionada, pero ¿podríamos pensar en las casi 300 familias del vuelo de Malaysa Airlines que hoy no tienen consuelo?
Un artículo en i100 plantea la pregunta sobre las fotos que deben difundir los medios. Oliver Duff, redactor del sitio de The Independent, indica que pocas de las imágenes recibidas desde el este de Ucrania eran publicables y remarca que aquellas que se difundieron en los medios revelaba la catástrofe en toda su magnitud, algo que los periodistas que siguen recorriendo la zona saben bien. Es el caso de Max Seddon, de Buzz Feed, y de muchos otros que a través de Twitter intentan describir lo que encontraron en el lugar.
Algunos sitios web optan por advertir que las fotos pueden herir la susceptibilidad de la gente. Time lo hace aquí ante las dramáticas fotos de Jerome Sessini.
Impresionantes imagenes de mineros voluntarios buscando en campos de trigo cualquier resto del avion #ucrania #MH17 pic.twitter.com/UfxFXbmNr6
— Francisco Guaita (@Guaitafran) julio 18, 2014









