(Este es el texto íntegro que publico hoy en el diario Perú.21. No sé si continúe dictando clases en la Universidad San Martín de Porres. No sé que pase en las próximas horas. Un periodista tiene la obligación de decir la verdad y de no callar hechos que le parecen deleznables. Gracias a Augusto Álvarez Rodrich, director del diario, por su total apoyo en este asunto que jamás pensé que merecería un post. Gracias también a mis colegas, a mis alumnos y ex alumnos, a mis amigos, a Rocío, a Susel Paredes, a mis colegas bloggers y a Beto Ortiz por su solidaridad e interés).
Gracias a Utero TV y el blog del morsa
La Universidad San Martín me pidió mi renuncia. Luego rectificó. La razón: mi orientación sexual, mis blogs y el rebote de mi columna de sexo en Internet.
Una universidad que forma periodistas y que –según el comercial que la promociona– “piensa en grande” no puede propiciar la intolerancia y la discriminación. Se supone que en sus aulas se prepara a comunicadores íntegros y valientes. Sin embargo, la tarde del martes me topé con una sorpresa: una profesora lesbiana resultaba incómoda, perniciosa y no grata.
Esa profesora soy yo. La universidad es la San Martín de Porres, facultad de Ciencias de la Comunicación, donde estudié la carrera.
Siempre creí que las organizaciones defensoras de las minorías sexuales exageraban cuando hablaban de discriminación sexual en el Perú. Pensaba aquello porque quizás tuve la suerte de no haber sido marginada en ninguna parte. En el aspecto laboral, precisamente, debo decir que en el desaparecido diario El Mundo, en La República y en Perú.21 –donde actualmente trabajo como editora de la sección Sociedad– jamás me he sentido marginada por mi orientación sexual, la misma que nunca oculté.
Mis jefes y mis compañeros me trataron y me tratan con respeto y sin aspavientos. La condición sexual de sus periodistas no era ni es motivo de escándalo. Por eso, quizás, no me sentí tocada y hasta sospeché que se sobredimensionaba el problema.
Lo que realmente ocurre –entendería luego– es que los gays y lesbianas maltratados y/o desalojados o desplazados de sus centros de trabajo –sean instituciones públicas o privadas– no se atreven a denunciar por el miedo a que su familia, compañeros de trabajo o estudio, vecinos, y parentela en general, se enteren de ‘su verdad’.
A lo largo de mi carrera he abordado el tema de la discriminación sexual, por una cuestión de principios, principios que –por suerte– siempre coincidieron con la política de los medios que me acogieron. Perú.21, de hecho, ha cuestionado y defendido estas causas desde su aparición en 2002, cosa que me enorgullece y que me ha permitido sentirme muy cómoda.
No obstante, hay que decirlo, no fueron muchos los casos que han salido a la luz. Pocos se atreven a decir que por su condición homosexual fueron despedidos, humillados, presionados u hostilizados.
El martes me tocó a mí y por esos principios que menciono no me lo voy a callar, así la imagen de la universidad que me dio la oportunidad de enseñar se vea afectada.
Posiblemente no solo soy parte de una minoría sexual sino también soy parte de una minoría dentro de esa minoría que no esconde su homosexualidad ante el mundo. Me refiero a mi pequeño mundo: mi madre, mis hermanos, mis amigos, mis compañeros de trabajo, mis jefes, mis colegas y…MIS ALUMNOS (sino todos, buena parte de los más de quinientos jóvenes que desde marzo de 2007 contribuí a formar).
SALIDA SALOMÓNICA. Las profesoras Marina Cho, jefa del Departamento Académico, y Silvia Quintero, responsable de periodismo escrito, me llamaron el martes último para informarme que habían recibido quejas de un grupo de alumnas. ¿Quejas sobre qué?, pregunté. Luego se me cambió la versión. No eran alumnas las quejosas sino padres de familia, supuestamente inquietos por la opción sexual de la profesora de sus hijos. Se me mencionó también que habían recibido correos electrónicos anónimos, presumiblemente de padres o alumnos, contrariados por haber encontrado detalles sobre mi vida sexual en Internet.
En 2006 creé un blog personal llamado sex o no sex, donde tocaba abiertamente temas de sexo y hacía referencia a mi orientación sexual. Simplemente era un diario. Asimismo, las profesoras citaron la columna de sexo que escribo en este diario los miércoles, la cual suele tener rebote en Internet. Quizás, dijeron Cho y Quintero, los chicos, sus padres o los anónimos habían tenido acceso a esta información.
También se me cuestionó la creación de un blog exclusivo para mis lecciones de periodismo. Se trata de Clases de periodismo, una herramienta didáctica y moderna para ‘enganchar’ a los alumnos con la lectura y la carrera. El blog, creo yo, tuvo acogida entre los chicos, quienes realizaban en línea prácticas calificadas o debatían determinados temas. ¿Qué de malo hallaban en este espacio? Libros en versión PDF para descargar gratuitamente, correctores ortográficos, videos, webs de diarios nacionales y extranjeros, opiniones de periodistas, polémicas sobre medios y técnicas de redacción. Las profesoras señalaron que quizás este sitio on line había llevado a los chicos o a sus padres a algún link relacionado con mi vida sexual, lo cual –me pregunto– si es una falta.
No se observó mi desempeño profesional. La señora Cho –quien fue mi profesora de Redacción 1 y a la que no puedo dejar de agradecer que me recibiera como docente– me indicó que la universidad estaba en la mira, que se le buscaba perjudicar, y que mi orientación sexual podía generar problemas, escándalos. Temía, según me dijo, que los padres organizaran una protesta.
Valoraba mi trabajo, mi metodología (aunque el blog no le gustó, pues me dijo que el sílabo bastaba), mi esfuerzo, pero lo mejor sería que abandonara las aulas.
Cho y Quintero señalaron que habían personas intolerantes, conservadoras, pero que ellas respetaban la opción sexual de su personal. Sin embargo, para evitar problemas lo más conveniente era una salida salomónica. La salida era que renunciara o que me dedicara a elaborar manuales para periodismo, tarea que –por cierto– presentaron como muy interesante. Seguro que lo es, pero a mí me contrataron para dictar clases no para realizar trabajos administrativos o elaborar manuales. Porque justamente pienso en grande –como dice el comercial de la San Martín– no acepto premios consuelos, y rechazo desde aquí que se me haya pretendido apartar de las aulas por ser lesbiana.
MARCHA ATRÁS. No renuncio. Esperaré que me despidan o que se me indique muy claro las razones de esa actitud, o quizás que se me explique por qué una profesora lesbiana no puede enseñar periodismo en una universidad que supuestamente piensa en grande. No quiero premios consuelos. Simplemente quiero denunciar este hecho de intolerancia que le puede pasar a cualquiera o que quizás ya está pasando, con alumnos o profesores.
Es raro que después de casi año y medio enseñando en la San Martín recién se hayan dado cuenta de que soy lesbiana. No sé si la entrevista que me hizo mi ex alumno Jaime Chau para su blog http://chaujaime.blogspot.com/2008/03/la-gente-necesitaba-que-le-hablen-un.html fue el detonante. Chao me hizo una sola pregunta –con elegancia– sobre el tema, y yo le respondí con honestidad. No sé si esto algo haya tenido que ver.
PD. La tarde de ayer, la profesora Silvia Quintero me hizo saber que todo fue una equivocación, que jamás se pretendió discriminarme y que hoy podía volver a clases, pues tenía la garantía de que no volverá a ocurrir. Se me pidió que continuara con mi labor académica, pero antes que nada decidí expresar mi rechazo a la intolerancia a través de este artículo. Susel Paredes, abogada de LGTB legal Perú, se hará cargo de mi defensa ante cualquier acto discriminatorio.
















Hola profe!!! Tantas cosas que decirle!!! Como alumna suya jamas, pero jamás, he visto un comportamiento inadecuado en usted.
Me parece que si la USMP dice que es una de las mejores universidades en nuestro país, con este tipo de actitud hacia los docentes va a lograr que el otro año no llegue ni a las 100 postulantes que quieran ingresar a esta universidad.
Ya estamos en el 2008, y es admirable que este tipo de pensamientos tan retrógrados lleguen tan lejos, como a exigirle a una profesora que renuncie.
Sólo una última cosa, usted cuenta con todo mi apoyo y también con el de mis compañeros.
Querida profesora.
Habria sido una lastima y tamaña perdida el que se hubiera tenido que retirar de las aulas de la universidad.
Es lamentable que tan prestigiosa institucion tenga esta actitud para con una docente de excelente nivel como personalmente (y por comentarios anteriores podria asegurar) considero que lo es usted.
No cabe duda que el Peru y, por desgracia, en nuestra universidad aun existen mentalidades estancadas en tradicionalismos y cucufaterias.
Solo me queda mostrarle mi afecto y apoyo como una alumna suya que siempre le tuvo y le tendra admiracion a su labor de periodista.
Aunque ya no estoy en la universidad, desde que me pasaron este link siempre le hecho una ojeada y me parece brillante, tanto como usted lo es.
Saludos!
Ginebra Caceres.
Gracias a la Intolerancia
En verdad este hecho es denigrante.
La Universidad San Martin de Porres ni cualquier otra institución tiene derecho a retirar a alguien de su personal por su opcion sexual, es la vida privada de cada persona; y en verdad yo, que lamentablemente soy alumna de de esta universdidad, puedo dar fe que jamás… la vida íntima de la profesora Esther a perjudicado a la universidad o que haya sucedido algo que los pudiera perjudiacar.
La excusa de que puede haber una queja por parte de alumnas o alumnos es totalmente rídicula ya que Esther es uan de las mejores profesoras que haya dictado catedra en la universidad y seria estúpido que la quieran retirar por su orientación sexual; además de casi todos los alumnos si no la mayoria conociamos que la opción sexual de la profesora y no teniamos ningún reparo con ella.
Y en todo caso ese no es asunto de nadie. Además si es que supuestamente los padres se han quedajo porque temen que sus hijos queridos se vean influenciados por la profesora, primero deberian conocerlos mucho más… ya que hay gran cantidad de alumnado que son homoxexuales.
No creen que esta actitud además intolerante es ridícula.
Profesora Esther me pronunció en contra a la universiadad a la que pertenesco por este acto discriminatorio, tiene todo mi apoyo para lo que usted necesite.
Alexia Derteano Mesía
La discriminacion esta en el aire y en los ignorantes.
Admiro su trabajo y la dedicacion que tiene con el curso. Seria lamentable perderla profesora.
Cuenta con mi apoyo y el de mis amigos.
Como mencione en mi blog, “Mi universidad piensa en grande”, desgraciadamente en esta semana no penso.
Saludos y espero que se solucione.
Gabriela Mantilla Mendo
Somos mayoria al parecer los que no estamos de acuerdo con la decisión tan estúpida, y sobre todo retrógrada que en un momento tomó la universidad y que ahora por tapar la porqueria que hicieron intentaron hacer borrón y cuenta nueva. El martes, mi primera clase es con usted estoy en el 301 espero verla y que la (según dicen) mejor escuela de comunicaciones sepa asumir su error y pida las disculpas respectivas.
Estamos con usted y la estimamos mucho.
Lucía Paucarcaja Gastulo
EL LUNES 14 EN SIMBOLO DE APOYO A LA PROFE ESTHER VARGAS Y NUESTRA MINI LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACION .. TODOS LOS ALUMNOS VAMOS A IR CON POLOS BLANCOS
PROFESORA! la apoyo en todo esto! es mas toda la u! estamos con usted, la felicito y la admiro por la reacciòn que ha tenido,no cualquier persona lo hubiera hecho. la adoro profe! y felizmente tuve el agrado de que usted me enseñe “tecnicas 1″ pense que tambien llevaria con usted periodismo interpretativo , pero vi que en las noticias dijo que solo se quedaria hasta este ciclo. no se vaya!.le mando todas las buenas vibras del mundo! y espero que siempre tenga esa valentia , que Dios la bendiga…Melissa Ramos
profesora llevo conociendola año y medio se podria decir y la verdad es que en este momento siendo verguenza ajena por lo ocurrido en la universidad yo siendo su alumna ahora siento verguenza de la casa de estudios donde dia a dia nos enseñan lo que es la libertad de expresion, la verdad le pido disculpas por tal estupides que comete la facultad y la universidad al haberse atrevido a faltarle el respeto de esa forma, porq si es una falta de respeto no respetar los ideales, la religion, la preferencia sexual de las personas y hacernos callar o simplemente erradicarlos de una institucion en la que la que el lema te dice y lo recontra repite LA VERDAD TE HARA LIBRE jajaja gran lema para la universidad y la gloriosa facultad de ciencias de la comunicacion, si se supone que cuando uno no oculta nada y se muestra sincero ante todo y todos lo que esperas es respeto y no que te juzguen por algo asi cuando debieron de calificar su profesionalismo y su trayectoria como periodista es mas la universidad debio agardecerle por estar enseñando en la facultad, usted cuenta con el apoyo de todos los alumnos y le pediria que porfavor no por el bien de la universidad si no por nosotros sus alumnos que no nos deje porque nosotros creemos en usted porque es con usted con quien hablamos la escuchamos y aprendemos no los señores que simplente se sientan frente a sus pantallas a decidir quien se queda y quien se va porq asi les dio la gana. cuante con mi apoyo para lo que usted necesite.
hay algo màs alla , estan usando la orientaciòn sexual de la profesora como motivo para sacarla.Pienso que hay algo màs.En todo caso sea cual sea el problema la universidad se apresurò en tomar esa medida, ya que no pensaron en que se estaban metiendo con una PERIODISTA que conoce sus derechos. La verguenza es que ahora somos parte de una universidad racista, que esta de boca en boca; de medio en medio.
Profesora, usted es una gran profesional y su opciòn sexul no tiene nada que ver cuando demostrò a sus alumnos que en el diario Perù 21 y en la universidad se desemvuelve como una buena profesional.
Loca es la universidad en la que estamos, no se dan cuenta de que los tiempos ya han cambiado y mas que eso es algo que debería estar e sus corazones y deberían ver mas allá para apreciar a la persona que estan juzgando, porque yo que he sido alumna suya dos veces puedo dar fe de que usted es dedicada en su trabajo y que aprecia de verdad a sus alumnos, y puede que yo no sepa todavía como se maneja la sociedad con respecto a este tema pero cualquier persona debe saber que n es nuestro derecho el juzgar a los demás. sepa profesora que tiene un lugar en nuestro corazón y que ahí siempre permanecerá.
SALUDAMOS la valent�a que mostr� Esther Vargas al denunciar el intento de despido del que fue v�ctima por la Universidad San Martin de Porres por su orientaci�n sexual.
Creemos que este tipo de acciones contribuyen enormemente al avance contra la discriminaci�n del que es v�ctima la comunidad LGBT en nuestro pais; por ello, nuestro agradecimiento y solidaridad con Esther.
Gracias por hacer camino con tu propio andar!!!
Hola Esther:
Llego un poco tarde pero no quería dejar de mostrarte mi solidaridad y apoyo ante tan lamentable situación.
Me da gusto ver que tus alumnos, tus amigos y muchas personas en general se han unido a la causa por combatir la intolerancia y la discriminación, que ahora te han puesto como protagonista local pero que día a día siguen creciendo en el mundo, muy a pesar nuestro.
Ánimo y cuentas conmigo!
Melissa Aponte T.
Más vale tarde que nunca mostrar mi solidaridad y apoyo a quien considero una de las mejores profesoras de la universidad.
No es justo que en el siglo 21 haya discriminación e intolerancia y menos cuando es una persona profesional, que se preocupa por el bienestar de sus alumnos.
La universidad debería cambiar en muchos aspectos y dar argumentos con fundamentos.
Siempre voy a estar agradecida por sus enseñansas, aún que ahora sea a través de sus columnas en el periodico. Cuente con todo mi apoyo
su exalumna Carolina Romero Zapata
Hola, me da gusto saber que personas como usted sea parte de esa lucha en contra de la descriminación. Oramos por usted Profesora esther para que el Señor la siga bendiciendo y la aparte de todos los que la quieren hacer daño, y quieren probocarla. Usted con su ejemplo nos enseña a muchos a seguir adelante y a que no nos pisen los talones.
La Comunidad Homosexual Catolica (Comhoca) la respalda con nuestras oraciones. Visitenos http://www.comhoca.pe.nu
Victor Omar
Buenos dias,en realidad mis disculpas antes todo por dar mi comentario, a estas alturas, y quiero comenzar diciendo que no es una novedad, que la Facultad, de estos espectaculos tan estupidos e inmaduros, y eso que pensamos en grande ¿no?. Cada uno es libre de elegir su opciòn sexual, y si no son las bàsicas que tiene? es acaso que por tener una opciòn distinta, la profesora Vargas nos enseña mal? no lo creo, me parece que en particular yo vuelvo despues de dos años, casi me botan, 1 vez, y saben que hemos cambiado de personal no màs, por que de criterio seguimos siendo los alumnos robotizados de siempre a quienes se nos obliga a entrar a clase y etc etc, y la administraciòn abusiva, nada mas que eso, y que pena que ahora se señale una opciòn sexual que en estas èpocas ya no es pues,un TABU! y ahora no que un universitario es seguro, emprendedor, piensa antes de hablar y etc etc de cosas que publicamos para que mas pobres niños se condenen a esta tortura administrativa?, Ahora se arrepienten, se retractan ya pues no?, CLARO DESPUES DE que se violò la intimidad de alguien? y se puso en tela de juicio su valor como persona? por favor pues que horror, cuando sera que uno como alumno se onorgullezca no tan solo de lo que sabe sino tambien de donde salio. besos y profe NO SE DEJE ASI ES!
Terrible lo que te ha pasado y ojalá este haya sido el último atisbo de discriminación por el que tengas que atravesar en tu vida.
Aunque no te conozco te envío desde Argentina mi más firme apoyo a tu visibilidad y a tu lucha por conservar tu puesto de trabajo.
Durante 20 años fui docente universitaria estando todavía en el armario y ahora que estoy completamente fuera siempre me pregunto hasta qué punto el tener un blog no afectará mi permanencia en mi trabajo.
Te felicito por cómo encaraste el tema y espero tener tu misma fortaleza en caso de que algo así me sucediera.
Un fuerte abrazo
Realmente debería sorprendernos situaciones como está, pero lastimosamente ocurren todos los días. Lamentablemente en latinoamérica estamos muy atrasados con temas como éste. Desde aquí te mando mi más humilde apoyo y fuerzas para seguir adelante, personas como vos hacen que este mundo sea un poquito mejor.
Un gran abrazo desde Argentina.
Leandro
Me parece bien si la universidad toma esa decisión por sus principios. Me parece super mal que juzguen los principios de una institución. Si no les gusta los principios de una INSTITUCION EDUCADORA PRIVADA, pues entonces vallanse de ahi y no le den mas dinero. La orientación sexual de cada uno es libre pero uno no va publicandolo por ahi, menos si tiene a jovenes que aun se están formando, ello no es asunto de la universidad. La profesora debería de limitarse a dictar sus clases y nada mas, lo que haga con su sexo le compete a ella y a la pareja que tenga. y eso de andar publicandolo me parece de muy mal gusto…. poco publico por decirlo asi…. esas cosas son para uno, pero en fin….. la verguenza no existe en esos casos y menos la dignidad….solo el descaro. De quien viene se esperan las cosas.