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¿Cómo convencer a la redacción para que use las redes sociales?

Por Esther Vargas

Publicado el 14 de septiembre del 2010


La entrevista a Alan Rusbridge, director de ‘The guardian’, en El País de España sigue dando mucho que hablar.  Un grupo de colegas debatía ayer sobre la conveniencia de OBLIGAR a los redactores a usar las redes sociales.

Rusbridge -recordarán- dijo que hace cuatro años obligó a sus periodistas a usar Facebook. Dos años más tarde haría lo propio con Twitter. Como consecuencia, de los 640 periodistas con los que cuenta la redacción que elabora The Guardian, The Observer (periódico dominical) y el sitio web, el 90% son ya “periodistas digitales”. Cuando leí esta declaración prácticamente salté de mi silla. Me encanta que lo haya hecho (envidia sana, le llaman), pero la pregunta que me surgió luego fue: ¿Funcionará la imposición en nuestras redacciones que piensan en el papel antes que en la web?

La experiencia me ha enseñado que en lugar de obligar lo que debemos hacer los editores y jefes de redacción es CONVENCER a los periodistas que son parte de nuestro equipo sobre la importancia de usar las redes sociales para buscar información, dialogar con la audiencia y difundir-distribuir los contenidos que elaboramos en busca de más lectores.

La mejor forma de convencer es mostrando EJEMPLOS de para qué sirven. Se trata de un trabajo diario, intenso y agotador en los que debemos sumar a la mayor cantidad de personas que toman decisiones en la organización. Por suerte, todos los días sitios como Twitter y Facebook demuestran lo importante que son para los periodistas. Yo siempre tengo a mano el caso del Río Hudson, y ahora último lo sucedido con Discovery Channel, y la historia del reportero que usó la famosa red de microblogging para difundir una historia que la prensa tradicional ignoró.

Un día cualquiera en la redacción:

-Asaltaron una tienda en …. y hay balacera-digo.

-¿Cómo sabes? En RPP (la radio más importante del Perú) no han dicho nada-me dice un colega.

-X  ha escrito en Twitter desde el lugar y, según dice, la cosa está fea-respondo.

El periodista llama a X -una colega que usa Twitter desde su BlackBerry- y confirma el dato.  La redacción está en alerta. Movilizamos a un redactor. Quizás se hagan cambios de última hora.  Y yo acoto, por si queda alguna duda: ¿Sigues creyendo que Twitter no sirve para nada?

Cuando mandamos emails pidiendo-invocando-recomendando a la redacción en pleno que use y monitoree los medios sociales como parte de su trabajo periodístico la sensación en el grupo -en la mayoría de integrantes, por lo menos- es “más trabajo”… y, “por el mismo precio“.  ¿Qué ocurre luego?

-Caras, carotas, muecas de fastidio.

-Apertura de cuentas para cumplir que  usarán apenas dos veces y algo más

-Murmuraciones. Una nueva moda, ya le pasará la locura, cree que nos sobra el tiempo… etc.

-Frentes. La redacción se divide entre los que son indiferentes a la nueva disposición y los que simplemente consideran que se está perdiendo el tiempo. Estos últimos llegan a sabotear el trabajo con críticas. Buscarán información en la red sobre los peligros de Twitter y Facebook y los mandarán en cadena, “para que vean los loquitos de internet”.

La redacción -en distintos niveles- asumirá más pronto que tarde que a estas alturas ya no se puede estar al margen de las redes sociales. La realidad explota en la cara y se impone sola (Mientras tanto, uno identifica a los periodistas con los que sí puede trabajar en grandes proyectos porque se atrevieron a cambiar y a aprender en el camino, como la mayoría de los que estamos en esta ruta).

El descubrimiento se está dando. Ejemplos:

Periodistas que sorprendidos con el terremoto en Chile y la gran cantidad de información que circuló en Twitter corrieron a desempolvar sus cuentas para luego abrir los ojos y confirmar que allí estaba circulando la data y LOS CONTACTOS que requerían para sus historias

Periodistas deportivos se toparon de un día para otro con una situación inédita: los jugadores del Mundial estaban twitteando las incidencias del mayor evento deportivo del mundo, conversando con los hinchas y ofreciendo eventuales titulares. Sí, desde un BlackBerry o un iPhone. “La información comenzó a llegar primero por Twitter que por la agencias”, me dijo un editor de Deportes que hasta antes del Mundial consideraba Twitter un espacio de entretenimiento bobo.

Periodistas de espectáculos descubrieron que los famosos desnudaban sus intimidades en Twitter y en Facebook. De lo último tenemos el caso de Willie Colón anunciando que ya estaba en casa luego de su detención en Perú. No declaró a la prensa como hubiera sido en otro tiempo. Lo dijo en Twitter, chequeen su timeline.

Periodistas de las secciones de Política se han visto obligados a ingresar a las redes sociales al confirmar que los políticos están en estos espacios haciendo campaña, equivocándose u ofreciendo pistas.

El cambio es progresivo, sin embargo, se produce una especie de aluvión en situaciones determinadas, como el que ahora se vive en las redacciones peruanas con motivo de las elecciones municipales. En las últimas semanas, periodistas de política de diversos medios de comunicación han comenzado a sacar sus cuentas en Twitter interesados en qué dicen los protagonistas de la contienda, qué habla la gente y qué información electoral circula en la red.

No sabemos cuánto dure el entusiasmo. Mientras tanto hay que seguir mostrando con hechos a la redacción que las redes sociales, así como Internet en general, son necesarios para nuestro trabajo periodístico. Hay que decir a nuestros periodistas y a nuestros jefes que determinada información, dato o pista salió de sitios como Twitter; hay que promover el buen uso de los medios sociales (contar las experiencias negativas); y hay que sacar fuerzas para seguir insistiendo.

Publicado por:

Periodista. Directora de Clases de Periodismo y La Ruta del Café Peruano. Consultora en Social Media. Editora web del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media.

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