
La portada de la edición de septiembre de The Economist, que protagoniza la reelegida canciller alemana Angela Merkel, ha causado controversia en varios países del mundo.
Merkel, quien mantendrá su cargo por otros cuatro años más, aparece sobre un altar, alumbrada por un destello de luz y acompañada de varios monumentos emblemáticos de países europeos a punto de desplomarse.
La portada, titulada «One woman to rule them all» (Una mujer para gobernarlos a todos) retrata una especie de metáfora en donde se muestra la crisis económica en la que se encuentra Europa y de la cual solo Alemania pudo salir victoriosa.
Representando a Inglaterra está el Big Ben de Londres, a Italia la torre de Pisa y a Grecia, el Partenón de Atenas. El único país que no está representado por un monumento es España, que aparece como un toro herido a punto de desplomarse.









