
Lydia Cacho fue entrevistada por la periodista Emine Saner de The Guardian sobre su trabajo en medio como reportera, los inicios de los ataques y amenazas de muerte constantes en su vida diaria.
Cacho revive en la entrevista las escenas de terror que la ayudaron a comenzar con sus libros, lo cual siempre le ha generado amenazas. Hace poco ocurrió el último y quizá el más brutal. Amenazaron con descuartizarla. Luego salió del país para dar cuenta más tarde que las autoridades recomiendan a los periodistas realmente abandonar ese territorio.
En medio de la conversación, le preguntaron si tenía miedo. Respondió que no y que era absurdo tener miedo de las amenazas. Que no se asusta fácilmente. Le gusta México, en donde espera ver un cambio importante.
LO QUE COMENZÓ A ESCRIBIR
Ahora cree que todo lo que ocurre se relaciona con su último libro—con abundantes y crudos testimonios—, en donde aparecen nombres clave sobre el tráfico sexual en su país y el tráfico de personas.
A los 23 años —habiéndose convertido en periodista— empezó a escribir sobre la discriminación de género y la violencia contra la mujer. Entonces tuvo que enfrentarse a trasladarse en carros blindados, tener guardaespaldas y perder amigos.
«Nunca he querido una vida tranquila, de lo contrario no sería un periodista o activista», refirió Cacho, tras contar que nunca quiso convertirse en la historia pero que su trabajo llama la atención. Ella dice que nunca cuestiona su trabajo y que «somos periodistas porque queremos cambiar el mundo».
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