Sandro Mairata

Charlando con cuatro fotógrafos del Times liberados por Gaddafi

Por Esther Vargas

Publicado el 15 de agosto del 2011

(Izq. a der.) Lynsey Addario, Stephen Farrell, Tyler Hicks y Anthony Shadid. Collage: Columbia Journalism School.

A solo una semana de haber sido liberados por el régimen de Muammar Gaddafi que los capturó el 15 de marzo y los retuvo durante seis días, cuatro periodistas del New York Times–el ganador de dos Pulitzer Anthony Shadid, jefe de la oficina de Beirut, el video reportero Stephen Farrell, y los fotógrafos Tyler Hicks y Lynsey Addario– estuvieron con nosotros.

Las gestiones corrieron por cuenta del Capítulo Columbia de la Sociedad de Periodistas Profesionales (Columbia’s chapter of The Society of Professional Journalists) –que para varios usos se refiere a nuestro Concejo Estudiantil o “Board”–, y la presentación estuvo a cargo de nuestra compañera Elettra Fiumi; moderó la velada Ann Cooper, profesora de periodismo internacional.

Son tantos los que entendemos el periodismo como una aventura que a veces tendemos a olvidar los matices en los que se envuelve este desempeño profesional. Así como hay perfiles para dedicarse al entretenimiento, la cobertura económica, los deportes o los temas científicos y de salud, el fotoperiodismo requiere perfiles específicos para sus variantes más osadas. La incertidumbre de saber o no si se volverá a casa en una pieza o recolectado por piezas en un cajón no es un tema de juego.

Por ello, una de las preguntas inevitables sobre los peligros de ser mujer cubriendo una zona en guerra recibió una respuesta tajante de Lynsey Addario: “La última vez que revisé, el New York Times no era mi dueño ni podía decidir sobre cómo vivo mi vida. El New York Times nunca le pediría a alguien ir a una zona de guerra en contra de su voluntad, y creo que hay lectores que son claramente ignorantes si piensan que el New York Times haría algo así. Yo tomo mismo mis propias decisiones como mujer. Si deseo cubrir un conflicto, esa es mi prerrogativa”.

Dos horas antes de presentarse en Columbia, los cuatro fueron homenajeados en la sala de redacción del Times. Arthur Sulzberger Jr., presidente del diario, les dijo “Lynsey, Tyler, Stephen and Anthony, ustedes personifican la esencia misma de lo que Time defiende. Nosotros creemos ante todo, que a fin de cuentas, el periodismo consiste en dar testimonio de algo visto; consisten en enviar nuestro mejor personal, el más experimentado, el más reflexivo y el más valiente al lugar de los hechos –muchas veces, lugares muy peligrosos– para que puedan contarnos lo que allí ocurre. Solo de esta manera podemos poner a prueba la verdad y contrastarla con los rumores e iluminar los rincones oscuros de nuestro mundo”. La cobertura completa de las visitas dadas por los periodistas a su retorno, está aquí.

Tyler Hicks –que tiene nueve años cubriendo la guerra en Afganistán y ha trabajado en Pakistán, India, Irak, Rusia, Bosnia, Líbano, Israely varios países africanos–, recordó que luego de su captura, los cuatro tuvieron vendados los ojos y así se los llevó a Trípoli en una camioneta cuatro por cuatro. Y si bien Addario en algún momento minimizó el trato recibido, Hicks confirmó haber visto cómo Addario fue golpeada por los militares libios. “Estos tipos son matones, son del tipo que dispara primero y pregunta después”, dijo.

Addario confirmó que fue traumático para ella ser arrastrada y vendada pero, según dijo, a sus colegas les golpearon la nuca con rifles y les aporrearon la cara, por lo que “lo que a ellos les tocó fue físicamente más duro que lo que a mí me pasó”.

“Las decisiones más difíciles son las de ir a un área que solía ser segura y que pudiera ya no serlo”, dijo Stephen Farrell. Farrell, que ya había sido secuestrado dos veces antes, una en 2004 durante la Primera Batalla de Fallujah, en Irak, y la segunda en 2009 durante una cobertura en Kunduz, Afganistán, acudió a Columbia con su mujer y el hijo de ambos, entonces de solo unos meses. Ignoro el nivel de tensión de su pareja durante los días que Farrell permaneció cautivo, y solo puedo hacer conjeturas sobre lo que sintió esa misma mujer cuando alguien le preguntó si volvería a Libia después de la experiencia vivida. “Por supuesto”, fue la respuesta.

La jornada, con presencia de público general además de los alumnos convocados, me dejó con la sensación que los cuatro tienen un sentido de desapego de la sociedad que no comparto. Seguro se sentirían fuera de sitio viviendo una vida común de ciudad occidental. Por la extensa trayectoria profesional que ostentan, seguro que el llamado de la adrenalina siempre será más fuerte de lo que ellos pudieran resistir.

Dejo un resumen oficial de la jornada preparado por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia aquí. Si me reconocen, me verán de pie con una gorra roja haciendo preguntas. The New Yorker hizo su propio resumen; y mi compañera Pauline Eiferman preparó este texto para el Comité de Defensa de Periodistas.

Les dejo el video completo de la sesión para los interesados.

Watch live streaming video from columbiajournalism at livestream.com

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Periodista. Profesora especialista en periodismo digital, comunicación digital y social media. Directora de Clases de Periodismo y Sin Etiquetas. Consultora en Social Media. Soy editora de Audiencias del diario Perú21 del grupo El Comercio de Perú. Colaboro con la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez (FNPI).

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