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Nos quitaron 3: Javier, Paul y Efraín, los periodistas de El Comercio de Ecuador que fueron asesinados en la frontera

Por @cdperiodismo

Publicado el 13 de Abril del 2018

Ya no están. Nos los quitaron. El Comercio de Ecuador está consternado ante la pérdida de tres miembros de su equipo periodístico. Ecuador está destrozado. El gremio periodístico ha respondido con indignación y dolor. La familia está destrozada.

Javier, Paúl y Efraín, los dos periodistas y el conductor del diario ecuatoriano, fueron asesinados en cautiverio. Estaban tras una historia sobre violencia en la frontera cuando fueron secuestrados el 26 de marzo por rebeldes disidentes de las FARC. Efraín era el chofer del equipo, pero llevaba tantos años en el medio que era un periodista más.

NOS QUITARON 3

JAVIER ORTEGA

 

Javier Ortega, de 32 años, vivió su adolescencia en Valencia, España, donde trabajó en una heladería. De allí regresó a Ecuador para estudiar periodismo. Era el último de tres hermanos, soltero y sin hijos

Desde hace seis años trabajaba en El Comercio cubriendo temas judiciales y de seguridad. Empezó las pasantías en Últimas Noticias, en donde escribió las notas de las ligas barriales hasta que, finalmente,  pasó a El Comercio y cubrió Justicia. Obtuvo su licenciatura en Comunicación Social con mención en Periodismo de Investigación, Ciencias Sociales en 2010. En 2017 logró una Maestría en Periodismo Digital, Medios y Periodismo Digital en la Universidad de Guadalajara.

Entre sus coberturas destacadas figuran el terremoto en la costa ecuatoriana en 2016, y el accidente aéreo que dejó 22 militares muertos en la Amazonía ese mismo año. En sus reportajes, recopila El Telégrafo, ha abordado la criminalidad, la corrupción y la violación de DD.HH. En 2016 cubrió la última parte del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. En 2017 investigó la trama de corrupción de Odebrecht.

Su hermano mayor contó que el domingo 25 de marzo, Javier recibió la llamada desde el periódico a las 12:30. Allí  le comunicaron del relevo de turno de trabajo a los compañeros que estaban en la frontera norte hace una semana. También lo llamó su compañero a quien debía relevar. “Se alistó y lo vinieron a ver”, recuerda Alejandro.

“Mi mamá ya lo notaba nervioso, porque el compañero a quien relevaba le había contado cómo estaban las cosas allá”, dice su hermano.
PAUL RIVAS

Heredó de su padre la pasión por la fotografía. Paul Rivas amaba su oficio y ganó siete premios de fotoperiodismo en el país además de reconocimientos internacionales. En el diario El Comercio laboraba desde 1999. Lo suyo eran los retratos, pero las coberturas arriesgadas lo emocionaban.

Cuando tomaba sus fotos se “ponía su gorrita hacia atrás. Un fotógrafo listo para la acción. Nunca hubo un No en su boca”, afirma María Elena Vaca, colega por seis años de Rivas en El Comercio.

A su única hija, Carolina, de 22 años, le transmitió sus conocimientos sobre fotografía. Con ella realizó viajes a la playa, bosques y distintos sitios que sirvieron de escenarios para que él y ella los plasmaran. La primera cámara de Paúl fue una Yashica, de rollo, que le enseñó a usar su padre, a quien acompañó desde pequeño a actividades deportivas. En su dormitorio también hay un álbum, pegado en la pared, de las fotos que ha tomado en las coberturas que asistió y son las que más le impactaron. La secundaria la cursó en el colegio San Gabriel y devoto de la Virgen Dolorosa, tal y como contó en una entrevista su madre Guadalupe. En su casa hay una foto suya cuando tenía 5 años, junto a una pelota de fútbol, que llama la atención a los visitantes.

El pasado 25 de marzo, un día antes de viajar a Esmeraldas, almorzó en familia.

Quiero decirle a Paúl que entre todos nos cuidamos, nos abrazamos todos los días. No desconfíes tu familia está haciendo todo lo posible para que pronto estés con nosotros. ¡Te pedimos que tengas fuerza!”, dijo su pareja Yadira Aguagallo, también periodista. Era el 9 de abril. Ella, como muchos, tenía esperanza de que regresara a casa.

EFRAÍN SEGARRA

Efraín Segarra, a quien los periodistas de El Comercio conocían como ‘Segarrita’, tenía 60 años y era padre de dos hijos, uno de ellos reportero del matutino de Quito.

Su amor por los animales lo llevó en una ocasión a cuidar en su casa hasta 12 perros abandonados. Los últimos años adoptó dos gatos y un can.

En 16 años de servicio en el periódico se aficionó a la fotografía. En su celular coleccionaba las ‘selfies’ en cada ciudad que visitó, según su familia.

Tener un hijo periodista era “su orgullo.

Cristian, el hijo menor de Efraín y quien es periodista, contó a El Universo que su padre tiene una vocación de servicio y un amor por lo que hace, que llega a tal punto de levantarse a la hora que sea y viajar a donde deba para recoger a un miembro del equipo periodístico con el que irá de cobertura.

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