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Aprendamos a usar los extranjerismos

Por @cdperiodismo

Publicado el 05 de enero del 2012

Por Úrsula Velezmoro, correctora y lingüista.

Como señala la Ortografía de la lengua española, las palabras procedentes de otras lenguas, llamadas extranjerismos o préstamos, nos ayudan a denominar nuevas realidades cuando nuestra lengua no tiene una palabra para ello.

Sin embargo, en algunos casos, su uso es únicamente por moda, influencia cultural o prestigio (extranjerismos superfluos o innecesarios). En otros casos, su empleo se considera necesario o ya plenamente arraigado en el uso (extranjerismos necesarios o muy extendidos).

CLASES DE EXTRANJERISMOS

  • Extranjerismos crudos o préstamos no adaptados: Son aquellos que se emplean con la escritura y la pronunciación (más o menos exacta o aproximada) que tienen en su lengua de origen, y no se adaptan al sistema fonológico ni ortográfico del español. Siempre se deben marcar gráficamente preferentemente en cursiva o, en segundo término, entre comillas.

  • Extranjerismos adaptados: La adaptación de los extranjerismos se realiza modificando la grafía originaria para adecuarla, según nuestras reglas ortográficas, a la pronunciación de esas voces en español. Se prescinde normalmente de las letras del original que no tienen reflejo en español y se aplican las normas de acentuación gráfica propias de nuestro idioma.

TRATAMIENTO DE LOS EXTRANJERISMOS

Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, todos los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas procedentes de lenguas diversas. Sin embargo, es importante que su incorporación se realice de forma ordenada y unitaria, adaptándolos a los rasgos gráficos y morfológicos propios del español.

  • Extranjerismos superfluos o innecesarios: Son aquellos para los que existen equivalentes españoles.

  • Extranjerismos necesarios o muy extendidos: Son aquellos para los que no hay, o no es fácil encontrar, términos españoles equivalentes, o cuyo empleo está muy extendido. Se aplican dos criterios, según los casos:

1. Mantenimiento de la grafía y pronunciación originaria: Se trata de extranjerismos asentados en el uso internacional en su forma original. Gozan de su condición de extranjerismos crudos y de la obligación de escribirlos con resalte tipográfico (cursivas o comillas) para señalar su carácter ajeno a la ortografía del español.

2. Adaptación de la pronunciación o de la grafía originaria: Generalmente se prefiere adaptaciones que reflejen el alto grado de cohesión entre escritura y pronunciación. La adaptación de estas voces se ha hecho por dos vías:

a. Mantenimiento de la grafía original, pero con pronunciación a la española    y acentuación gráfica según las reglas del español.

b. Mantenimiento de la pronunciación original, pero adaptando la forma extranjera al sistema gráfico del español.

Es importante recordar que si queremos usar las voces extranjeras, no debemos olvidar resaltarlas tipográficamente mediante la cursiva o las comillas. De lo contrario, tendremos que adaptarlas a las normas que rigen nuestro idioma.

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